La emotiva carta del marido de una víctima de Bataclan a los terroristas conmueve las redes

"El viernes por la noche arrebatasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no tendréis mi odio", afirma en una misiva que publica Le Monde

Por PUBLIMETRO

 

Hélène Muyal-Leiris fue una de las 89 víctimas mortales del asalto a la sala Bataclan. Su marido, Antoine Leiris, periodista de la cadena de radio France Bleu, publicó en su muro de Facebook un emotivo mensaje en el que deja claro a los terroristas que ni él ni Melvil, su hijo de 17 meses con Hélène, les “regalarán” nunca su “odio”.

 Esta es la carta traducida al castellano:

“No tendréis mi odio

La noche del viernes robasteis la vida de un ser excepcional, el amor de mi vida, la madre de mi hijo, pero no tendréis mi odio. No sé quiénes sois y tampoco quiero saberlo, sois almas muertas. Si ese Dios por quien matáis tan ciegamente nos ha hecho a su imagen y semejanza, cada bala en el cuerpo de mi mujer habrá sido una herida en su corazón.

Así que yo no os daré el regalo de odiaros. Es lo que buscáis, pero responder al odio con la cólera sería ceder a la misma ignorancia que hace de vosotros lo que sois. Quereis que tenga miedo, que mire a mis conciudadanos con ojos desconfiados, que sacrifique mi libertad por la seguridad. Perdisteis. Sigo siendo el mismo de antes.

La he visto esta mañana, finalmente, después de noches y días de espera. Estaba tan hermosa, como cuando partió el viernes por la noche, tan bella como cuando me enamoré perdidamente de ella hace más de 12 años. Por supuesto que estoy devastado por el dolor, les concedo esa pequeña victoria, pero no durará mucho. Sé que nos acompañará cada día y que nos volveremos a encontrar en ese paraíso de almas libres al que ustedes jamás tendrán acceso.

Nosotros somos dos, mi hijo y yo, pero somos más fuertes que todos los ejércitos del mundo. Y ya no tengo más tiempo para darles, tengo que volver con Melvil que ya ha despertado de su siesta. Tiene apenas 17 meses de edad. Va a comer su merienda como todos los días, después vamos a jugar como siempre y, toda su vida, este pequeño niño les hará frente siendo feliz y libre. Porque no, ustedes no obtendrán su odio”

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