Columna de Felipe Avello: Proyecto de biografía

Voy a escribir sobre mis orígenes, voy a escribir que vengo de abajo, que soy de origen pobre,  que no es lo mismo que ser sencillo, porque uno puede ser pobre,  pero soberbio; soy el más pobre del sector, ¿y qué pasa?

Voy a escribir que recibí una mala educación. Voy a escribir que ahora no me le nota, que ahora pueden ver que me manejo en todo ámbito, sobre todo cuando soy invitado a programas de radio y tevé, donde me muestro desenvolvido, desenvolvido o desenvuelto, aclaro que se dice de las dos maneras, aclaro que tienen la misma excepción, o acepción, aclaro que se dice de las dos maneras, excepción y acepción.

Voy escribir que vengo de Lota, un pueblo minero de la Octava Región, pueblo que fue protagonista en la historia de Chile en todo el siglo XX, y que ahora de una u otra manera ha sido olvidado por el resto del país (me gusta emplear el término “de una u otra manera”).

Voy a escribir que de ese pueblo olvidado soy yo, de Lota.

Voy a contar que sólo tres personajes célebres han salido de Lota en los últimos años; a saber: YO, Carla Ochoa (modelo que vivió un par de meses en Lota), y Baldomero Lillo, escritor antiguo y el menos conocido del grupo.

Menos conocido por los neófitos, porque sus obras son clásicos de la literatura chilena, con relatos que retratan la vida del minero durante el siglo pasado, obras inmortales como subterra, subsole, subterra la comedia, subsole 2,  y submarino.

Voy a escribir una autobiografía, hablaré sobre mis orígenes, voy hablar de mis papás y de mis hermanos, de mis tíos y de mis primeros amigos y compañeros de curso, y no me voy a guardar nada.

Voy a escribir sobre las peleas de mis papás, de los problemas de plata, de las discusiones por plata, de cuando me cambiaron de colegio y me hice caca, de cuando mis compañeros me molestaban.

Lo que sí, no voy a subir fotos, porque en todas salgo con cara de asustado y feo.

Saben, estoy pensando, quizá no es buena idea escribir mi biografía, me traería sólo problemas, y además quizá no salgo feo en las fotos, tal vez soy feo.

Además no es para  jactarse el hecho que me defequé hasta los 17 años; confesiones como ésa equivalen a cero líkes, por tanto, cero minas.

En fin, proyecto biografía: desechado.

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