¿Peor que el Transantiago? Así funcionan "las micros" en Filipinas

El sistema está compuesto por vehículos modificados que reciben el nombre de "jeepneys". ¿Una de las diferencias? Al menos todos van sentados

Por Jaime Liencura

En Manila, Filipinas, hay una gran densidad poblacional. Un día normal es como caminar por el Paseo Ahumada en Santiago, pues en solo 38,55 kilómetros hay 1.652.171 personas que deben “pelearse” un espacio en la ciudad. Eso significa que toda su gente debe convivir en una superficie similar a la que tienen Santiago Centro, Providencia y San Miguel unidos.

Producto de la geografía de la ciudad, los filipinos decidieron realizar varias rotondas que, en hora punta, colapsan. Así, todos los viajes siempre incluyen en algunos de sus rutas pasar al menos por un “taco”. 

Es en ese contexto en el que sobreviven los “jeepneys” o simplemente “jeeps” (ver fotos de la galería) como se les conoce a las micros en Manila, Filipinas. ¿Cómo funciona el transporte público?

La primera diferencia que existe con el Transantiago es que el sistema es absolutamente privado. En un país donde las patentes pueden elegirse y mandarse a hacer a gusto del conductor, cualquier persona que pueda acceder a comprar una micro, una van o una camioneta, puede adecuarla para convertirla en “micro”. 

Sin embargo, de igual forma deben realizar un trámite en las dependencias del Landing Transportation Office (LTO) de Filipinas. Ahí deben avisar sobre el inicio de su actividad y luego, tienen dos opciones sobre los recorridos: elegir uno que exista o bien, crear otro nuevo que permita cubrir una zona en la que no lleguen “jeepneys”. 

El tema está en que, estando en la calle, no es necesario que sigan el trayecto pactado y, de hecho, cada chofer puede modificarlos. Según explican los conocedores del tema en Manila, Filipinas, esto ocurre porque, en horarios de alta congestión, puedan tomar una ruta diferente para evitar los “tacos”.

Justin Macaldo, un filipino que trabaja en el Mall of Asia, toma los “jeepneys” todos los días (últimas fotos). Él nos contó más sobre su experiencia con el transporte. 

“Cuesta entre 75 y 80 pesos filipinos (cerca de $1.130 y $1.210 pesos chilenos) y es el sistema más barato para moverse por Manila”. Ello, pues también existen otras formas de movilizarse como taxis y metro. 

“Si tengo que llegar al Mall of Asia a las 8:00, tengo que salir de mi casa a las 6:00”, agrega Macaldo, quien dice que vive lejos y que le es imposible tomar otro medio, como la bicicleta.

“En un día normal, el trayecto para cualquier parte dura cerca de 2 horas”, aseguró su amiga Jess Matiga.

Ambos explican que la principal causa de esto, son los habituales “tacos” que hay en las calles. “El tráfico siempre es horrible” agrega Tj Dalumpines, otro filipino que usa los “jeeps” habitualmente.

Por otra parte, cabe precisar que la manera en que manejan los filipinos es distinta a lo que ocurre en Chile. Siempre conducen a la ofensiva y si pueden pasarse un semáforo, lo hacen sin problemas. La policía, incluso, puede ver este tipo de acciones y no cursa multas porque es una conducta habitual de los que están detrás del volante. Esa es la razón por la que también son populares las motos, pues pueden ir “conejeando” sin problemas por las calles. 

En Publimetro intentamos conversar con un conductor de estos “jeep” que, en términos estrictos, era una camioneta modificada con asientos, pero ante el alto costo que cobraban, decidimos que no. El día de la entrevista, en Filipinas se alcanzaron los 34° C, con una humedad relativa de un 60% en el ambiente y los helados costaban casi lo mismo que cobraba el conductor.

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