Columna de Joel Poblete: "Un gran dinosaurio", no hay primera sin segunda

“¡Pixar lo hizo de nuevo!”, titulamos en esta columna a mediados de junio, a propósito del debut en la cartelera local de la nueva película de la siempre elogiada y exitosa compañía estadounidense de animación: “Intensa-mente”, que desde su debut en el Festival de Cannes fue aumentando su prestigio hasta llegar a estos días como más que segura presencia en las listas de lo mejor del año de los balances cinéfilos de las más diversas latitudes, así como probable nominada al Oscar en más de una categoría.

De manera inédita en sus ya 20 años de trayectoria -cumplidos hace pocos días, con el aniversario del estreno en 1995 de su ópera prima, la ya clásica “Toy Story”-, Pixar ofrece un segundo filme en el mismo año, y es así como sólo cuatro meses después de “Intensa-mente”, debuta su largometraje número 16, “Un gran dinosaurio”.

Y si bien no alcanza las mismas alturas de su predecesora, de todos modos es una producción que cumple con la tradición que han ido conformando títulos tan recordados como la ya mencionada “Toy Story” y sus dos secuelas, además de “Monsters Inc.”, “Buscando a Nemo”, “Los increíbles”, “Ratatouille”, “Wall-E” y “Up”, entre otras.

En algunos de esos filmes había colaborado Peter Sohn, quien ahora dirige esta nueva producción, surgida de una idea original que Bob Peterson comenzó a desarrollar en 2009; ambos co-dirigirían, pero hace dos años el segundo salió del proyecto, y sólo Sohn quedó como realizador de la película.

Ya sea porque estos cambios terminaron afectando la historia o simplemente porque “Intensa-mente” dejó la vara demasiado alta, el resultado no llega tan lejos, a pesar de sus innegables aciertos y ser fiel al legado de Pixar aportando nuevamente una propuesta adorable, emotiva y entretenida.

Quizá lo que menos convence o entusiasma como para considerarla tan lograda como otras cintas de la productora, es el guión y la historia que cuenta, protagonizada por un pequeño, tímido y temeroso dinosaurio que intenta sobrevivir en su ambiente y ser útil y reconocido por su familia.

La trama nuevamente es enternecedora y ofrece acertadas lecciones de vida y crecimiento interno a pesar de que la aventura -con algunos guiños cinéfilos al western- y el viaje de aprendizaje también dejan ocasionalmente paso a la tristeza, pero no alcanza demasiada profundidad, es un poco predecible y sus personajes y situaciones nos recuerdan en más de una ocasión a otras producciones animadas.

Y sin embargo, “Un gran dinosaurio” se luce por completo en lo visual, porque aunque sus personajes tienen un diseño simple y casi infantil, los paisajes y la descripción de los fenómenos naturales son en verdad de una belleza impresionante y pueden estar entre lo mejor que han entregado los animadores de Pixar, ofreciendo imágenes notables, muy bien acompañadas por la atmosférica banda sonora del ganador del Oscar Mychael Danna, junto a su hermano Jeff.

“La madre del cordero”
Estrenado mundialmente el año pasado en el Festival de San Sebastián, este nuevo largometraje de egreso de la Universidad del Desarrollo -cantera de donde ya surgieron destacados trabajos como “Anónimo”, “La chupilca del diablo” y “Volantín cortao”- es el debut en el largometraje de los realizadores Enrique Farías y Rosario Espinosa. Quizá se puede hacer reparos puntuales a algunos detalles del guión o la dirección, pero de todos modos se trata de una atendible ópera prima. En tono menor, su puesta en escena destaca por su retrato de la cotidianidad y su atmósfera contenida y desencantada, acorde al conflicto interno y la rutinaria y gris existencia de su protagonista, María Olga Matte, quien encabeza un sólido elenco donde se luce especialmente un grupo de veteranas actrices: Shenda Román, Violeta Vidaurre y Sonia Mena.

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