Las causas de por qué la participación de mujeres en sindicatos es baja

Por

Pablo Contreras Pérez

 

Pese a que en Chile la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) es liderada por una mujer y el Registro Civil, que tuvo en jaque al Gobierno por 39 días también es liderado por una, esto no es reflejo de la participación de las trabajadoras en organizaciones sindicales.

 

Según cifras del Gobierno, el número de mujeres afiliadas a sindicatos activos en Chile en el año 2013 era de 329.737, un 35% del total de la población total sindicalizada. A su vez, respecto del total de trabajadores/as, la proporción de mujeres afiliadas llega al 15,2%.

En tanto, a nivel latinoamericano, las cifras no son muy distintas. Mientras en los países andinos la proporción bordean los 60% y 40% a favor de ellos, supera el 60% en Centroamérica, el Caribe, México y Panamá. En tanto, en las naciones del Cono Sur los hombres afiliados a organizaciones sindicales llegan casi al 70%.

 

Estos datos de la Encuesta sobre la percepción de las dirigencias sobre la equidad de género en el quehacer sindical de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de 2012, también evidencia que los dirigentes masculinos superan en promedio el 70%.

 

La misma entidad da cuenta que entre las causas de la baja participación de las mujeres en las organizaciones sindicales no sólo se debe a que los sindicatos han sido históricamente territorios masculinizados.

 

La estructura del mercado laboral y la precariedad de la calidad del empleo al que acceden las mujeres en América Latina y el Caribe influyen para que se establezca esta realidad.

 

Otro aspecto que se suma como causa dicen relación con que las demandas de género no son consideradas en las agendas y acción sindical.

 

 

La “doble jornada laboral” como causa

 

Destaca que Michelle Bachelet haya sido la primera mujer presidenta del país y que Bárbara Figueroa sea la primera en encabezar una central sindical en Chile, “sin duda son simbólicos para las nuevas generaciones, pues muestran que los liderazgos de las mujeres son posibles y necesarios”, pero para la ministra de Servicio Nacional de la Mujer (Sernam), Claudia Pascual, la baja representación femenina tiene varias explicaciones.

 

Esta baja presencia de la mujer en el sindicalismo tiene su explicación en diversos factores: la doble jornada laboral en el entendido que las mujeres cuando trabajan remuneradamente fuera del hogar sin dejar las responsabilidades del mismo, los sesgos culturales que aún subvaloran el trabajo de las mujeres y su aporte al desarrollo económico, las labores del cuidado de hijos(as) y familiares que requieren cuidado, la brecha salarial entre hombres y mujeres, pero también porque las agendas sindicales no siempre consideran las condiciones de incorporación, manutención y desarrollo de las mujeres en el trabajo remunerado, entre otros”, resalta la secretaria de Estado.

 

Hecho conocido es que ellas ganen menos que ellos haciendo la misma labor, aunque esto, a juicio de Pascual no es la única brecha que la mayor participación femenina en sindicatos puede corregir.

 

Para la ministra, “la construcción social y cultural sobre mujeres y hombres que se ven reflejadas en normativas que siguen vinculando a las trabajadoras como únicas responsables del cuidado de las y los hijos como el artículo 203 del Código del Trabajo” son aspectos que faltan por corregir, por lo que más mujeres tomando decisiones y más mujeres en cargos importantes en las estructuras sindicales, podrían empujar con más velocidad las transformaciones que requiere el mundo laboral comprometido con la igualdad de oportunidades y derechos de hombres y mujeres”.

 

Para comenzar a cambiar esto, Pascual resalta la norma incorporada en el proyecto de reforma laboral, que pretende aumentar la representación de las mujeres en las estructuras sindicalistas, “pues a través de una legislación se abren espacios para lograr en la práctica lo que necesitamos, que es el cambio cultural que deje de considerar a la mujer como propia del espacio privado, sino que en su derecho a ejercer un rol activo en el espacio público”.

 

Pero ¿qué rol juegan los hombres en este cambio? “Mujeres y hombres hemos sido educados en la cultura machista. Debemos avanzar a que hombres y mujeres tomemos consciencia de que la cultura también nos ha transmitido una división estereotipada”, acusa la ministra del Sernam.

 

Por eso añade que “es fundamental que los hombres tomen conciencia de estos privilegios patriarcales y en ese proceso se desprendan de ellos” e invita a que los hombres que participan en organizaciones sindicales, sean agentes activos en la promoción de la igualdad de género en sus agendas sindicales.

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