Columna de Hugo Tagle: La paz del pesebre

Por HUGO TAGLE

Dejemos de lado los problemas, rencillas, peleas. Sí, hay mucho que lamentar. Mucha indignación, decepciones, tristezas. Pero es Navidad. Nochebuena. Día de alegría, de paz y de encuentro familiar. Es la fiesta de la acogida y del amor.  Un niño viene a reencantar nuestro amor en medio de tantos acontecimientos, amargos y felices, vividos durante este año.  Junto a Jesús, María y José, podemos dirigir nuestra mirada al cielo para pedirle que nos regale su paz y fuerza, su esperanza y alegría. Con Jesús, todo es posible. Con Él podemos construir ese Chile más fraterno, justo y solidario que tanto anhelamos.

¿Qué es el Navidad? El Papa Francisco nos dice que “Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma. El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida. Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida; la campana eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir. Eres también la estrella, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, alegría y la generosidad”. Cada uno debe ser esa Navidad que anhela. Que salgamos mejores tras estas fiestas. Si está peleado con alguien, al menos reconcíliese interiormente con él. Si no saluda hace mucho tiempo a un hermano, pariente o colega, hágalo ahora. Anunciemos con nuestra vida lo que dijeron los ángeles a los pastores: “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.
La Navidad es comienzo de una vida nueva ¡Celebremos! Que nadie se ponga triste, que nadie este solo en esta fiesta. Compartamos una cena, los regalos en torno al pesebre, un buen trozo de pan de pascua y un vaso de cola de mono ¡Es Navidad! Dejemos la tristeza y reclamos de lado. Jesús ha nacido en Belén y nos trae su paz.

Viva esta Navidad en comunidad. Si puede, vaya a una misa del gallo ¡son tan bonitas! hacen bien al alma. Si no es creyente o no puede, al menos rece un padrenuestro y avemaría o haga un momento de silencio en torno al pesebre con los suyos.

Hay Navidad cada vez que llevamos a alguien al encuentro con el Señor, cuando compartimos sin importar a quien, cuando conquistamos la armonía interior, cuando somos de verdad amigo y hermano de todo ser humano. Hay Navidad cuando perdonamos y restablecemos la paz, aun cuando suframos. Hay Navidad cuando compartimos pan y esperanza al pobre que está ahí, a nuestro lado.

Abramos el corazón, humilde y conciente, y recibamos en el silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruidos ni ostentaciones; con confianza y ternura, en la paz de una Navidad perenne que establece el Reino dentro de cada hombre y mujer que espera ¡Una muy Feliz Navidad para todos los que se parecen a la Navidad! Una muy feliz Navidad, para que Chile sea un país mejor, más unido, fraterno y justo!

 

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