Los pasajes más polémicos de la declaración de Dávalos en contra de Peñailillo y el G90

El hijo de Bachelet declaró por tercera vez bajo el contexto del Caso Caval y ahí acusó al ex ministro del Interior de tener aspiraciones presidenciales, de ser una víctima de las decisiones políticas del G90 y se declaró inocente de los delitos que se le imputan

Por Agencias

En picada contra Rodrigo Peñailillo

Dávalos agregó que su preocupación estaba porque su nombramiento como director sociocultural del Palacio de La Moneda generó “una fuerte reacción adversa de parte el entonces Ministro del Interior, Rodrigo Peñaillo”.
 
Pero Dávalos asegura que no el ex ministro no estaba solo sino que estaba apoyado por sus cercanos, “los denominados Grupo G90”. El hijo de Bachelet indica que “es una especie de colectivo al interior del PPD que, según ellos, estaban llamados a ser la generación de recambio en la política. Peñailillo y su gente tenían todos los cargos más importantes como directores regionales o provinciales dependientes de la Dirección Sociocultural del Palacio de La moneda, absolutamente repartidos con los dirifentes de los partidos políticos de las diversas siete fundaciones que dependen de ella”. 
 
Entre ellas menciona a Integra, Prodemu, Tiempos Nuevos, Artesanías de Chile, Las Orquestas Juveniles e Infantiles, Chile Enter y la fundación Familias, que son precisamente algunas de las organizaciones de las que debía hacerse cargo Dávalos cuando tomara la posesión de la dirección sociocultural.
 
“Para dimensionar la envergadura de estos cargos puedo señalar que sólo Integra tiene más de 17.000 funcionarios a nivel nacional, por ello el interés en hacer la distribución”, aclara. 
 
“Como yo aparezco nombrado, les vine a mover el piso y dejar sin efecto esa distribución, pues al comenzar a revisar los antecedentes personales de algunos de ellos me di cuenta que no eran personas idóneas o aptas para dichas funciones, razón por lo cual parte de esos nombramientos fueron desechados”. 
 
Agrega que esto vino a “agravar aún más la conflictiva y distante relación que yo tenía con el ex ministro Peñailillo, dado que yo no seguía sus líneas políticas, introducir en cargos a personas idóneas y sus ansias de manejo de poder que, según mi parecer, se orientan a llegar a ser Presidente algún día”. 
 
Dice que tuvo dificultades para ejercer el cargo, por ejemplo, un presupuesto de $8 millones y “muy pocas personas”, distinto a lo que ocurría con su antecesora, Celilia Morel, que tenía 25 personas a su cargo.
 
“En mi caso, como yo vine a servir un cargo que al parecer estaba destinado a otra persona, quien yo pienso era Estela Ortiz, y con las distribuciones hechas, se me fue presionando de manera muy discreta para anularme, con permanentes dificultades, faltas de apoyo y cooperación”, señala.

Este lunes el hijo de Michelle Bachelet, Sebastián Dávalos, llegó hasta la Fiscalía Regional de O’Higgins para declarar por tercera vez por el caso Caval, específicamente por el formateo que recibió el computador que usaba este en La Moneda. 

En la declaración que realizó ante el fiscal que lleva la causa, Luis Toledo, aseguró que la eliminación de información de los discos duros de su computador tenían como objetivo prevenir que se modificara información o que se enviaran correos a su nombre, pues acusó que se estaba orquestando un juego político en su contra. ¿El principal responsable de esta estrategia? El ex ministro Rodrigo Peñailillo, el más cercano a Bachelet en ese entonces en el Palacio de Gobierno. 

Pero hay más. Con el objetivo de que sus declaraciones se hicieran públicas, decidió no pedir la reserva de sus palabras. Aprovechando aquello, en El Mercurio publicaron íntegramente el documento de lo que le dijo Davalos al fiscal. 

“Yo, al momento de dejar mi cargo decidí pedir a funcionarios de informática del Palacio de La Moneda que borraran mi perfil de usuario y password, porque no quise exponerme a que fuera manipulado, introduciendo información en el computador en el cual yo trabajaba, pues tenía el temor fundado de que así podía ocurrir”, dijo.

Rodrigo Peñailillo no fue diligente
 
Asimismo, agrega que se enteró del caso Caval por la prensa, estando en el lago Caburgua, tal como lo indicó la misma Presidenta Bachelet en su momento. En ese sentido, aseguró que “se le informó” que el vicepresidente iba a ser el responsable de manejar la materia porque el estaba en un sector donde hay una “pésima señal” de celular y donde era imposible responder por aquello. 
 
“Yo recibía intermitentemente información desde Santiago de lo complejo de la situación pero Peñailillo no enfrentaba el tema con la suficiente fuerza, por lo que estimo que él dejó que el tema se descontrolara”. 
 
De hecho, agregó que ante este escenario viajó a Santiago para renunciar el 11 de febrero pero Rodrigo Peñailillo “me dijo que mantuviera encerrado hasta el viernes 13”. Dijo que ese día se reunieron, le mostró su discurso de renuncia y que este fue aprobado por el ex ministro. El tema estaba en que “me sugirió que renunciara desde la puerta de mi casa, lugar en donde ya estaban desplegados todos los medios de prensa, a lo que me negué rotundamente”. 

 Querían bajar el perfil al caso SQM

En esa línea, al buscar una justificación de este miedo, asegura que todo ocurrió porque el G90 quería bajarle el perfil al caso SQM, pues “ya en esa fecha comenzó a hacerse un rumor permanente que esta forma de financiamiento iba a involucrar directamente a la Nueva Mayoría y afectar especialmente al G90 y estas investigaciones, cuyo máximo representa era el ex ministro Peñailillo”.
 
“Siendo claro que la información de la adquisición de los predios en Machalí por parte de Caval ya estaba en poder de personas cercanas a ese colectivo político G90, me refiero especialmente al ex ministro Sergio Bitar, Guido Girardi, Fernando Ayala, de lo que me enteré por la lectura de algunos antecedentes que me fueron contrastados en mis declaraciones anteriores, resulta claro que la información del negocio de Caval fue conservada y utilizada por parte del G90 o un sector del PPD para utilizar este caso y su cobertura mediática para bajar el perfil al caso Soquimich”, dijo Dávalos.
 
 

Se declaró inocente 

Finalmente, el hijo de Bachelet agregó que “se me ha acusado de tráfico de influencias, negociación incompatible, fraude informático, fraude tributarios y otras imputaciones. De cada una de ellas no tengo participación alguna, no he cometido ningún delito”.
 
“Entregué acceso a mails, cuentas corrientes, equipamientos tecnológico e incluso registro mi casa, por lo eu he puesto a disipoción de la Fiscalía, ya sea directa o indirectamente, toda la información que se me ha pedido”, finaliza Dávalos en su declaración.  
 
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Formateo del computador

Aseguró además que tras renunciar, “a eso de las seis de la tarde comencé a preparar mis cosas ara dejar la oficina y en esas gestiones es que pido al funcionario informático que borrara mi usuario y password, porque me preocupaba que estas personas, por la forma en que habían obrado durante los últimos once meses, pudiesen manipular la información contenida en el computador, ya sea introduciendo archivos o mandando mails a mi nombre”.
 
“El trámite fue my rápido y respecto del respaldo de la información no me preocupé pues existen protocolos permanente de respaldo en los servidores de La Moneda, por lo que no se pudo haber perdido nada al respecto”, dijo.
 
Señala además que “yo no tenía información personal ninguna en ese computador, pues toda la información que manejaba allí era pública2. 
 
“No me cabe la menor duda que el tema Caval es en parte, toda una operación política para ir rebajando el perfil a otros casos de mayor connotación política relacionados con el financiamiento de la política (SIC), entre ellos Soquimich y para perjudicar al actual Gobierno”. 
 
Añadió además que el iPhone que le entregaron y que tuvo que devolver “yo lo reseteé mediante una herramienta de Apple llamada ‘master reseto porque en ese teléfono estaban mis cuentas Apple”, como tarjetas de crédito y otras privadas.
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