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Experto: “En Chile no se puede producir nada que conduzca a armamento nuclear”

“Para energía, nada. Estos reactores no generan energía, ninguno de los dos”, aseguró sobre los centros de estudios nucleares de Lo Aguirre y de La Reina.

Chile también ha estado interesado en la investigación y en el desarrollo de tecnologías nucleares. Es por esto que el 16 de abril de 1964, durante el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, se creó la Comisión de Chilena de Energía Nuclear. Dependió inicialmente del Ministerio de Minería, pero con la creación del Ministerio de Energía en 2010, esta comisión pasó a manos del nuevo ministerio.

La institución tiene tres sedes: una central y dos centros de estudios, construidos hace casi 40 años y ubicados en dos extremos opuestos de la ciudad. Están ahí porque, en ese tiempo, Santiago ocupaba mucho menos terreno.

Hoy, si bien el Centro de Estudios Nucleares de Lo Aguirre se encuentra desactivado, el Centro de La Reina está en operaciones, lo que ha traído críticas por su ubicación cercana a la Falla de Ramón.
De esto y de los propósitos y capacidades nucleares de Chile, hablamos con José Maldifassi, experto en energía nuclear y profesor asociado de la Universidad Adolfo Ibáñez.

En internet se pueden encontrar notas de páginas ambientalistas que alertan sobre los peligros de la presencia de estos reactores en la Región Metropolitana. ¿Cuáles son las funciones de estos centros en la actualidad? ¿Hacen, por ejemplo aportes al sector energético?

– Para energía, nada. Estos reactores no generan energía, ninguno de los dos. Además, el reactor de Lo Aguirre (a un costado del túnel Lo Prado) se encuentra en apagado permanente. Está no operativo y para ponerlo operativo habría que echar a andar un proyecto de varios meses, y tendría que haber algún objetivo específico. El reactor de La Reina (al final de la calle Nueva Bilbao, en Las Condes), que sí está funcionando, produce radioisótopos para medicina. Esos radioisótopos se utilizan para el tratamiento del cáncer de pacientes en Santiago y en el resto del país. Además, se hace investigación respecto a irradiación de alimentos, irradiación de semillas, pero desde el punto de vista energético, ninguno de esos dos reactores genera nada. Ahora, lamentablemente la municipalidad de Las Condes permitió que la población creciera alrededor del reactor de La Reina. Ese reactor tiene 40 años, y en todo ese tiempo nunca ha tenido ningún problema. El problema es que la población de acercó al reactor, este no fue instalado en mitad de la población, sino que la municipalidad permitió que la gente se fuera a vivir allá. El reactor de Lo Aguirre está lo suficientemente lejos como para que no ocurra nada, pero el reactor de La Reina tiene estándares de calidad de construcción y tecnología que han perdurado en estos últimos 40 años, con los sucesivos terremotos que han ocurrido en ese tiempo. Y nunca ha habido ningún problema.

Usted mencionó irradiación de semillas. ¿Para intervenirlas genéticamente?

– Para hacer estudios. No puedo decirle que las alteren genéticamente, se hacen estudios de eliminación de plagas, porque hay plantas que tienen, incluso en las semillas, enfermedades endémicas. Se las irradia brevemente pero no para hacerles intervenciones genéticas, sino que para tratar de obtener especímenes sanos.

Y estos reactores, ¿podrían aportar energía nuclear al sistema interconectado central, por ejemplo?

– En absoluto, no. Porque el reactor de La Reina tiene 5 megawatts de potencia térmica. Y las condiciones de construcción y de operación tecnológica que tiene lo hace absolutamente inadecuado para generar energía. Porque esa cosa está hecha solamente para producir fisiones, liberar radiación, irradiar cosas y producir efectos. No está construido técnicamente como para producir ni una gota de energía. Una comparación: ese reactor tiene 5 megawatts térmicos. Un reactor nuclear de potencia tiene 1000 megawatts térmicos. Estamos hablando de 200 veces más.

Entonces ni hablar del desarrollo de armas nucleares.

– Esos reactores nucleares de La Reina y Lo Aguirre se encuentran bajo un sistema de salvaguardia del Organismo Internacional de Energía Atómica, que está permanentemente monitoreando qué se hace, qué materiales se procesan, y para qué se utiliza lo que se produce. Esto, con el propósito de que bajo ninguna condición se vaya a producir nada que pueda conducir a armamento nuclear. Eso desde el punto de vista de inspecciones. Por otro lado, las características técnicas de operación de esos reactores no permiten producir ni utilizar ningún material que pueda ser considerado como precursor de una bomba atómica.

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