Qué es Monsanto y las posibles repercusiones de su fusión con Bayer

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Un importante remezón generó ayer la confirmación de los rumores que ya corrían por el mercado, respecto de la posible fusión entre la farmacéutica alemana Bayer y la empresa agroquímica estadounidense Monsanto.

 

Medios especializados apuntan a que la negociación bordearía los 40 millones de dólares, aunque algunos expertos apuntan a que ven difícil una concreción de este gigante, debido a posibles trabas que pondrían las entidades regulatorias internacionales.

 

Bayer es una marca reconocida en el mundo, debido a la fabricación de uno de sus productos más populares: la aspirina. Pero ¿qué es Monsanto?

 

La multinacional de origen estadounidense está presente en 66 países y cuenta una capacitación bursátil de 42.000 millones de dólares.

 

La firma asegura que la agricultura sostenible es uno de sus objetivos clave y es líder mundial en ingeniería genética de semillas, siendo pionera en la modificación genética de células vegetales, y uno de los cuatro grupos que anunciaron la introducción de genes en plantas en 1983.

 

Por esto mismo, la firma no ha estado libre de controversias, ya que sus actividades en el sector de la agroindustria han sido fuertemente cuestionados por parte de organizaciones ecologistas.

 

Dentro de las principales acusaciones de la cual ha sido objeto por parte de sus detractores que es su productos transgénicos provocan daños a la salud humana. Además le imputan prácticas abusivas presuntamente cometidas contra los agricultores en el mundo.

 

Además, Monsanto comercializa el herbicida más vendido del mundo, el Roudnup, cuya sustancia activa, el glifosato, ha sido clasificado por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer como “posible cancerígeno”.

 

De hecho, este mismo jueves, se conocía que la Unión Europea (UE) no consiguió una mayoría cualificada sólida como para votar sobre la renovación hasta 2025 de la autorización de este químico, por las fuertes reservas de Italia, Alemania y Francia.

 

El comité sobre Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la UE, que reunió a representantes de los países miembros este miércoles y ayer en Bruselas, no llegó ni siquiera a votar la propuesta de la Comisión Europea (CE) de renovar por nueve años la autorización del glifosato, de acuerdo con un portavoz comunitario.

 

En tanto, en 2014 el Gobierno chileno retiró de la tramitación la llamada “Ley Monsanto” que en sus disposiciones generales  planteaba regular “el registro y los derechos del obtentor vegetal”, aduciendo que el derecho sobre ésta se constituye por su inscripción en el Registro del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

 

Aunque distintas organizaciones sociales acusaban que la iniciativa tenía un fin de “privatizar las semillas” y concentrar su propiedad en pocas empresas y alegan además que de todas maneras el TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) implicaría que el Estado chileno llevara adelante esta normativa.

 

 

“Este tipo de fusiones tienen el riesgo de aumentar los niveles de concentración”

 

“Claramente son dos grandes grupos económicos productores de semillas y productos químicos para la agricultura que podría dar paso a la principal empresa del mundo, con una participación de mercado estimada en 30%”, explica Mario Valenzuela, vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios de Universidad San Sebastián (USS), respecto de las repercusiones de este negocio.

 

El economista añade que junto a las empresas ChemChina y Sygenta, DowDuPont y BASF, concentrarían una participación de mercado del 88%.

 

Valenzuela añade que “las fusiones, a esta escala, siempre conllevan procesos de integración vertical y horizontal que generan eficiencias y mayores márgenes”. Asimismo detalla que la fusión combinaría “la producción de productos químicos farmacéuticos de Bayer con los productos naturales como semillas de Monsanto. Por otro lado, llegarán con mayores niveles de sinergia a los distintos mercados del mundo, donde Bayer es más fuerte en los mercados de Europa y Asia y Monsanto en productos agrícolas en Estados Unidos”.

 

¿Algunas implicancias para Chile? “En caso que esto no altere los niveles de competitividad mundial producto de una mayor concentración y se den las sinergias mencionadas en países de Latinoamérica y, especialmente en Chile, es muy posible que veamos precios más competitivos en nuestro mercado”, asegura el académico.

 

De todas maneras, Valenzuela reconoce que es indudable “que este tipo de fusiones tienen el riesgo de aumentar los niveles de concentración que van delineando o reforzando una estructura oligopólica que puede generar mayor poder a estas empresas en la determinación de las condiciones de mercado en que se transan estos productos farmacéuticos y alimenticios”.

 

 

 

DP/PCP

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