De las micros a los grandes escenarios: la historia de los cumbieros de La Transa

Se conocieron hace tres años tocando en las micros y hoy, con un disco de por medio, se convirtieron en una de las bandas de cumbia más reconocidas del país.

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La historia es así: corría diciembre de 2011 y Nicolás Cisterna estaba triste. Al joven, que en ese entonces tenía 18 años, le faltaba plata para comprar los últimos regalos de navidad. Buscando una solución llamó a un amigo para que tocaran en las micros y así poder reunir lo que le faltaba. Su amigo aceptó y salieron con destino a la Plaza de Maipú sin saber que comenzaría una historia que se seguiria escribiendo hasta hoy.

Ahí, en la periférica comuna, Cisterna tocaba su acordeón. Vio un grupo de tres chiquillos que tocaban cumbia. Se acercó a conversarles y decidieron tocar juntos en la próxima micro que les parara. Se subieron y la idea tuvo éxito. Así anduvieron un par de días pero les faltaba un vocalista.

Semanas más tardes, y ya con un nuevo año en el calendario, el grupo vio en Las Rejas un flaco que tocaba “La Bala” de “Juana Fé” que les llamó la atención. Supieron que se llama Emilio Venegas y que iba a matricularse a la universidad. Le preguntaron si se sabía temas de cumbia y Venegas dijo que si.

Lo invitaron a unirse y tiempo después decidieron formar una banda a la que había que ponerle un nombre.

“Cuando partimos tocando en el Transantiago, incluso antes de conocer al Emilio, al “Vitoco” (actual vocalista de La Sonora 5 estrellas) se le ocurrió que nos llamáramos “Transancumbia”. El nombre pegó y nos gustó a todos, así que le dimos con ese”, cuenta Cisterna a Publimetro.

La banda lanzó su página en Facebook en la que subían videos de sus presentaciones arriba de la locomoción colectiva. Entre like y like se hicieron conocidos en las redes sociales hasta que les llegó una invitación muy especial: el grupo “Samba Canuta” los invitó a tocar en la Peña del Nano Parra.

Esa, su primera tocata, es algo que Nicolás, el hombre del acordeón, aún recuerda con cariño.

-¿Siguen tocando en las micros?
-Sí, pero cada uno por su lado. Yo me junto con amigos y toco mi acordeón en las micros o el metro, los demás también andan por ahí haciendo lo suyo.

-¿Qué es lo más complicado de tocar en la calle?
-Que muchas veces Carabineros nos saca. Al Emilio, por ejemplo, le han sacado partes.

-La micro fue su primer escenario, hoy tienen un disco y el próximo viernes se presentan en el Teatro Caupolicán, ¿cómo se dio todo?
-Uf… no sé, fue rápido, bonito, entretenido. Es un proceso que continúa y que nos ha dado pequeñas grandes alegrías, como el lanzamiento de “La Transa, Carnaval Callejero”, nuestro primer y ùnico disco. 

-Al principio se llamaban “Transancumbia”, y hoy son “La Transa”, ¿por qué el cambio de nombre?
-Porque nos confundían mucho. Nos decían “los trancumbia”, los “tracumbia”, los “Transantiago”, así que lo acortamos mejor, además que no tocamos solo cumbia y no quisimos encasillarnos, jajajaja.

-¿Dónde les gustaría llegar?
-Mmmmm mira, nuestro disco se llama Carnaval Callejero porque partimos y terminamos nuestro show en medio de la gente, con un carnaval., eso nos encanta: compartir con la gente de cerca. Por lo mismo nos gustaría seguir haciendo lo nuestro, que es hacer música. Tuvimos la suerte de ir a Córdoba, hemos tocado varias veces en el Caupolicán. Ahora, si a mi me preguntas, me encantaría llegar a Viña, esa es una de mis metas, no mi fin, pero sí una de mis metas. Pero hay algo que tenemos muy claro, y es que no vamos a olvidarnos de nuestros orígenes. Comenzamos en la calle, tocamos en la calle y queremos seguir tocando en la calle.

 

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