Cómo la nueva ley de etiquetado impacta en las pymes

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Este 27 de junio entra en vigencia la nueva ley de etiquetado de alimentos, por lo que los productores estarán obligados a entregar todos sus productos con los “disco pare” incluidos. Esto presenta un problema para las pequeñas y medianas empresas, ya que éstas necesitan un mayor periodo de tiempo para implementar las nuevas condiciones a sus artículos.

 

Frente a esta situación, el Ministerio de Salud aseguró que las pymes tendrán un plazo mayor para cumplir con la normativa, extendiéndose hasta 36 meses más.

 

“La nueva Ley de etiquetados es una buena iniciativa pero mal implementada, es decir, se dejaron fuera importantes factores que deberían haberse considerado. Se metió a todos los productores y comerciantes en la misma bolsa, siendo que afrontan de manera muy distinta una situación como esta“, asegura Arturo Farías, jefe de carrera de Contador Público y Auditor de la Universidad del Pacífico.

 

“Por ejemplo, los supermercados deben entenderse con los productores, quienes deben entregar sus productos con la normativa incluida. En cambio, para las pymes es un tema de inventario. Muchas pequeñas y medianas empresas tienen hoy una gran cantidad de productos y a partir del 27 de junio no iban a poder venderlos porque carecían de etiquetado, lo que significaba invertir para envasar nuevamente, algo muy difícil para una pyme. Por suerte tendrán un mayor plazo, de modo que toda esa inversión se pueda hacer paulatinamente, lo que significa un alivio tremendo en cuanto a la administración de los recursos”, explica Farías.

 

La extensión del plazo se dio porque las autoridades sanitarias detectaron que los supermercados ponían barreras a los pequeños productores porque aún no tenían etiquetados los alimentos de acuerdo a la nueva normativa. Por otro lado, al permitir que aun después del 27 de junio circulen productos sin los disco pare, es posible que surja una confusión entre los consumidores.

 

“Esperemos que los principales entes o intermediarios entre el consumidor final y el productor, que son hoy día las grandes cadenas de supermercados, respeten esta rara situación. Una persona irá al supermercado a buscar un producto y se va a encontrar uno con las etiquetas y otro sin los rótulos, lo que provocará una confusión”, apunta el académico.

 

Asimismo, añade que “habrá que estar atento a cómo se va a fiscalizar esto, ya que un supermercado tiene el poder de compra y elige a cuál productor comprarle”, concluye Farías.

 

 

 

 

DP/PCP

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