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Niños en Siria toman clases en cuevas para no morir en bombardeos

Buscan desarrollar su vida con “normalidad”

El triste final del último pediatra en esta ciudad de Siria

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En Siria, más del 80% de los niños han sido afectados por la guerra que azota al país, dejándolos en la pobreza, acabando con sus oportunidades de estudiar y condenándolos a ser víctimas de la violencia, de acuerdo a cifras de UNICEF. 

A pesar de este desolador panorama, cientos de niños están regresando a las clases y a jugar; aunque no en las calles o en escuelas como quisieran, sino en cuevas y túneles que utilizan para poder escapar de los bombardeos que han destruido gran parte del país. 

Un ejemplo se encuentra en la ciudad Erbin, en el este del país, que es una región controlada por los rebeldes sirios, opositores al régimen del presidente Bashar Al-Assad. En 2011, durante el período conocido como «La Primavera Árabe», varias zonas se rebelaron contra Al-Assad e intentaron derrocarlo del poder; pero él les hizo frente lo que provocó una Guerra Civil. 

A esta guerra se le sumó el surgimiento del grupo terrorista Estado Islámico, que actualmente controla otras regiones del país, causando un reinado de terror. Todo esto provocó que millones de personas (se calculan cuatro millones y medio desde 2010) huyeran del país en búsqueda de una mejor vida.

Pero quienes se quedan luchan por desarrollar «con normalidad» su vida en medio de bombardeos militares y ataques terroristas.

Estas fotografías fueron tomadas esta semana durante el Eid a-Fitr, celebración que marca el final del Ramadán, el mes sagrado musulmán. 

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Asistir a la escuela en Siria: 

«Estudio en una cueva. Las condiciones no son muy buenas, pero el maestro y su esposa nos tratan muy bien», comentó el niño Ali Khaled, citado por el periódico The Express Tribune. «Nos sentamos en el piso y casi no vemos porque no hay luz». 

Hay regiones en donde solamente quedan recuerdos y ruinas de los edificios educativos, es por eso que muchas maestras y profesores tienen que continuar los estudios dentro de túneles, para evitar los bombardeos. 

En algunas cuevas, los maestros acomodan hasta a 120 alumnos, divididos en dos grupos. Por lo general no cuentan con electricidad y esas cuevas suelen inundarse cuando llueve. 

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