Columna de Sebastián Cerda: VÍA X: Sostenerse con uñas y dientes

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  “Historia de un Oso” llega al papel: se editará como libro María José Bello y Alvaro Morales saltan a las vespertinas de Mega con roles claves en “Ámbar” Rihanna se encontraba en Niza al momento del ataque terrorista   Síguenos en Twitter:  Tarde del martes 12 de julio. Mientras en TVI cuentan resignados las horas para que VTR baje de su programación los canales Vía X, Zona Latina, ARTV y Vía X HD, a través de Facebook llega a esas señales una última luz de esperanza: Desde San Antonio, un anónimo ciudadano avisa que el 2° Juzgado de Policía Local de la comuna decretó que la empresa no puede seguir adelante con la suspensión de emisiones, acogiendo un reclamo que presentó por Ley del Consumidor. Pero no. Demasiado bueno para ser verdad. En la madrugada del miércoles 13, y después de meses con presentaciones de ida y vuelta ante diversos tribunales, el proveedor de televisión por cable cumplió con la promesa de bajar los mencionados canales, para poner en su reemplazo a Sundance Channel, Paramount Channel, NatGeo Wild y BBC Entertainment HD. Está en su derecho, estimaron el Tribunal de Libre Competencia y otras instancias que hasta ahora han revisado el litigio. De acuerdo con el contrato, sólo habría bastado un aviso con 60 días de anticipación para que una de las partes le pusiera fin. Pero en TVI estiman otra cosa, y aseguran que el operador rompió arbitrariamente un acuerdo que debía extenderse hasta 2018. Como sea, los clientes de VTR ya no tienen a su disposición los canales, y la reacción desde éstos tiene visos de tragedia. Ya hay versiones que hablan de decenas de despidos, y una continuidad teñida de la más absoluta incertidumbre. Hoy tiene estampa de víctima, pero de todos modos surgen dudas en torno a la televisora: ¿Por qué poner tantos huevos —$265 millones mensuales para ser exactos, cifra que a todas luces es esencial en cualquier mediana empresa— en una misma canasta? ¿No descansaron demasiado en el ingreso “seguro” que venía representando VTR? ¿Por qué confiar el futuro a que un gran holding cumpliera su palabra, con lo reacios que éstos suelen ser a cuidar intereses que no sean los propios? ¿Podía hacerse algo más en captación de auspicios, tan escasos en buena parte de sus espacios? ¿Hay algún mea culpa desde el lado programático? Al cableoperador, en tanto, se le cuestionan desde su apego a los contratos hasta su compromiso con la producción local. ¿Reemplazar programas intrínsecamente originales por un puñado de canales exactamente iguales a la gran mayoría de la oferta del cable, sin novedad alguna? Si son empresa chilena, ¿no es mejor mostrar un mínimo de valoración por nuestras iniciativas? Y con una mano en el corazón, ¿de verdad creen que los canales reemplazantes sacarán una décima más de rating que los desechados, o que sumarán un solo cliente más? ¿No había forma de anticipar el descontento (si es que lo había) en vez de pasar la aplanadora por encima del más débil? Aclaro que, aunque me proponga serlo, no puedo ser visto como alguien totalmente imparcial en esta disputa. Como panelista de “Más te Vale” (Vía X HD) me duele la situación crítica a la que quedan expuestos los canales de TVI, y espero verlos salir adelante. Sentarse a esperar que un nuevo fallo judicial les dé la razón obviamente no es viable, por lo que se hace necesario buscar también otras salidas. Negociar con más operadores parece evidente, pero no deja de ser una opción tradicional. En la era de internet otras posibilidades están abiertas, mientras que esa tierra prometida llamada televisión digital también puede ser una alternativa, si es que se da con la manera de mantenerse a flote hasta su entrada en vigor. Probar con una señal HD abierta también podría ser viable, tal como hasta ahora han hecho radio Biobío, El Mostrador y algunas universidades, entre otros. Pero más allá de los cristales con que yo mire la situación, la crisis de los medios alternativos y el pisotón de los poderosos nunca serán buenas noticias: Se estrechan las miradas, se homogenizan los enfoques y se sigue amplificando la voz de quienes ya están más que amplificados; se instalan barreras, se desestabilizan aún más las balanzas entre chicos y grandes, y se institucionaliza que las reglas las dictan siempre estos últimos. Ya hemos perdido plataformas valiosas en las últimas tres décadas. Ojalá que Vía X y sus canales hermanos no engrosen esa lista negra.   SHOW/ Sebastián Cerda 

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