Columna: Actores Secundarios

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  Cuando se escriban las páginas más recientes de la historia de la música popular chilena, seguramente serán recurrentes los nombres de Jorge González, Álvaro Henríquez, Myriam Hernández, Alberto Cuevas, Ana Tijoux, Francisco y Mauricio Durán, y otros tantos que han aportado a que la producción local crezca y se expanda. Lo más probable es que también haya apartados para los movimientos que han animado la escena en el último tiempo. Se hablará de la “nueva cumbia” que levantaron Chico Trujillo, JuanaFé, Villa Cariño y hasta la Banda Conmoción (por mucho que sean más nortinos que cumbieros). Repasaremos las glorias de la generación “paraíso del pop”, comandada por Javiera Mena, Álex Anwandter, Gepe, Dënver y Astro, y también recordaremos la renovación de la cantautoría, con nombres como Manuel García, Nano Stern y Chinoy, además de Pedropiedra y Fernando Milagros operando como bisagras entre el mundo de la guitarra acústica y los multiefectos. Nos acordaremos de la escena de los 90, cuando las revistas ponían a pelear a La Ley y Los Tres por el cetro del rock local, mientras Lucybell, Javiera Parra y Los Ex se integraban desde atrás. En esos mismos años, Tiro de Gracia hacía estallar el hip hop como fenómeno, en una posta que luego tomarían Makiza, DJ Raff y Solo di Medina, Ana Tijoux y Movimiento Original. Todos ellos tendrán siempre nuestros aplausos, los mismos que no han recibido en su justa medida tipos como Andrés Sylleros, el destacado músico y productor nacional que esta semana encontró la muerte en una playa de México. Porque en la cadena que lleva al éxito de sólo un nombre, son varios los que intervienen detrás, tal como el también tecladista hiciera en casos como los de Nicole, Raiza y Ciao (luego Kudai), liderando producciones. Es un retiro voluntario y generoso: La gloria personal en esta empresa, es antes que todo el éxito de otro. Eso ocurre también arriba del escenario, donde Sylleros ocupó siempre el lugar más penumbroso, ubicado tras las caras visibles de La Ley, Natalino, Joe Vasconcellos, Upa y hasta de la orquesta del Festival de Viña del Mar. Pero sin actores secundarios no hay superproducciones, como bien lo supo Sylleros, y como bien lo han sabido artistas como Camilo Salinas, Cuti Aste, Gustavo Pinochet, Claudio Quiñones, Diego Álvarez, Edita Rojas, Camilo Cintolesi, Andrés Celis, Cristián Heyne, Cristián López, Juan Pablo Wasaff, Martín Benavides, Juan Andrés Ossandón, Claudio Carrizo, Fernando Julio y muchos otros. Quizá estas líneas sirvan para dar un aplauso sin intermediarios ni por chorreo, uno que llegue directo a ellos, a Sylleros, y a todos quienes participan en la gloria ajena. A ésos con los que el reconocimiento es a veces un poco esquivo e injusto, tanto como pudo haberlo sido esta misma columna con todos aquellos a los que no se menciona, y que también forman parte esencial en el engranaje de nuestra industria musical.     Por Sebastián Cerda/PUB

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