Columna de Claudio Valdivia: ¿Qué debo hacer en caso de un acto violencia intrafamiliar?

Por Claudio Valdivia Rivas

Las últimas informaciones recibidas en el caso de Nabila Riffo generan nuevamente la inquietud sobre qué se debe hacer frente a actos de violencia intrafamiliar. Lo primero importante, es la familia quien debe contener y apoyar en estas situaciones para dar el soporte y la confianza para sostener la denuncias que se realicen, ya que uno de los aspectos críticos en los procedimiento de violencia intrafamiliar es el significativo porcentaje de retractaciones o desistimientos de la propia víctima.

La ley N°20.066 que trata la violencia intrafamiliar la define como “todo maltrato que afecte la vida o la integridad física o síquica de quien tenga o haya tenido la calidad de cónyuge del ofensor o una relación de convivencia con él; o sea pariente por consanguinidad o por afinidad en toda la línea recta o en la colateral hasta el tercer grado inclusive, del ofensor o de su cónyuge o de su actual conviviente. También habrá violencia intrafamiliar cuando la conducta referida en el inciso precedente ocurra entre los padres de un hijo común, o recaiga sobre persona menor de edad, adulto mayor o discapacitada que se encuentre bajo el cuidado o dependencia de cualquiera de los integrantes del grupo familiar”.

Los actos de violencia intrafamiliar que constituyan delito serán de conocimiento del Ministerio Público (Fiscalía) y aquellos que no lo sean, de los juzgados de familia. Las sanciones en materia penal dependerán de la gravedad de las lesiones y en materia de familia, será una multa de media a quince unidades tributarias mensuales, atendida la gravedad de los actos de violencia intrafamiliar.

En casos que exista una situación de riesgo inminente para una o más personas de sufrir un maltrato constitutivo de violencia intrafamiliar, el tribunal de familia, con el sólo mérito de la denuncia, deberá adoptar las medidas de protección o cautelares que correspondan, tales como la obligación de abandonar el ofensor el hogar que comparte con la víctima; prohibición de acercarse a la víctima o a su domicilio, lugar de trabajo o estudio; prohibición de porte y tenencia de armas de fuego; la asistencia obligatoria a programas terapéuticos o de orientación familiar, y/o la obligación de presentarse regularmente ante la unidad policial que determine el juez.

El juez fijará prudencialmente el plazo de estas medidas, que no podrá ser inferior a seis meses ni superior a dos años.

Finalmente, cuando exista un ejercicio habitual de violencia física o síquica dentro del contexto de violencia intrafamiliar, se configurará un delito de maltrato habitual. Para apreciar la habitualidad, se atenderá al número de actos ejecutados, así como a la proximidad temporal de los mismos, con independencia de que dicha violencia se haya ejercido sobre la misma o diferente víctima.

Si requiere más información sobre este tema, o tiene dudas sobre éste u otros temas, consulte gratuitamente en la Clínica Jurídica Derecho UC al correo atenciondepal@uc.cl o pida su hora de atención al fono: +56 2 26862195.

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