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Las activistas yazidíes y antiguas esclavas sexuales del Estado Islámico ganaron el premio Sájarov

Las yazidíes Nadia Murad y Lamiya Aji Bashar, quienes vivieron un infierno como esclavas sexuales en manos de los yihadistas del grupo Estado Islámico, recibieron este jueves el Premio Sájarov 2016, con el que el Parlamento Europeo reconoce la defensa de los derechos humanos.

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«Su historia es dolorosa, trágica», pero ellas «tenían el sentimiento de deber sobrevivir para dar testimonio», subrayó el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ante los eurodiputados reunidos en Estrasburgo, noreste de Francia.

Schulz alabó el «coraje» y la «dignidad» de estas dos mujeres, cuyo «combate no fue en vano», al tiempo que urgió a los europeos a «luchar contra la estrategia genocida del EI». Ambas se exiliaron a Alemania.

Nadia Murad, nombrada a mediados de septiembre como embajadora de la ONU para la dignidad de las víctimas del tráfico de seres humanos, milita para que las persecuciones cometidas en 2014 contra los yazidíes estén consideradas como un genocidio.

Con este premio, «el mundo libre condena la inhumanidad criminal del grupo EI y honra a sus víctimas», señaló esta joven mujer en un comunicado difundido en Washington.

Según expertos de la ONU, unos 3.200 mujeres y niños de la comunidad yazidí de Irak continúan en manos del EI, en su mayoría en la vecina Siria.

«Es importante que el mundo no olvide a las mujeres y a los niños encarcelados por el EI y que estos crímenes ya no sean perpetrados por nadie», aseguró Lamiya Aji Bashar, de 18 años, en un mensaje a la oenegé Luftbrücke Irak tras conocerse el galardón.

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Los grupos parlamentarios socialista y liberal habían propuesto a estas dos mujeres que se convirtieron en símbolos de la comunidad yazidí. Y su premio debe servir para sensibilizar «sobre la situación de las minorías religiosas en la región», precisó el jefe de filas de los socialistas, Gianni Pittella.

Los eurodiputados reconocen desde 1988 el compromiso en la defensa de los derechos humanos con este premio, que lleva el nombre del científico soviético disidente Andrei Sájarov.

El bloguero saudita Raef Badaoui, encarcelado en su país por «insultos», recibió en 2015 este galardón, que en sus casi 30 años de existencia ha premiado a hasta en tres ocasiones a disidentes cubanos: Guillermo Fariñas (2010), la asociación Damas de Blanco (2005) y Oswaldo Payá (2002).

– ‘Prisión de periodistas’ –

El veredicto este año no era fácil, porque otras dos personalidades optaban también a este premio: el periodista opositor turco Can Dündar y el líder histórico de los tártaros de Crimea Mustafa Dzhemilev.

Can Dündar, exiliado en Alemania, felicitó rápidamente a las dos galardonadas. «Apoyamos vuestro valiente combate contra las fuerzas oscuras que buscan degradar a las mujeres», tuiteó.

Acusado de divulgar «secretos de Estado», Dündar fue condenado en mayo a cinco años y diez meses de cárcel en Turquía, donde se enfrenta a otra condena por estar vinculado presuntamente a la organización del expredicador Fethullah Gülen, a quien Ankara considera el cerebro de la intentona golpista de mediados de julio.

Ante el Parlamento Europeo, el informador urgió el miércoles a los europeos a proteger a sus compañeros de profesión turcos, ya que «Turquía es actualmente la mayor prisión de periodistas» del mundo.

Un llamado recogido por los eurodiputados, quienes instaron este jueves a Ankara a liberar a todos los periodistas detenidos sin pruebas, ya que la intentona golpista no puede servir de «pretexto» para acallar a la prensa y a la oposición.

Dzhemilev, por su parte, consagró su vida a luchar por el derecho de los tártaros a vivir en su tierra de origen, Crimea, un combate que sigue llevando desde Kiev, adonde se exilió en 2014 después que Rusia se anexionase esta península del mar Negro, controlada hasta entonces por Ucrania.

La ceremonia oficial de entrega del premio, dotado con 50.000 euros, tendrá lugar el 14 de diciembre en Estrasburgo.

 

PUB/IAM

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