La realidad de la basura tecnológica en Chile

Cada chileno genera en promedio 9,9 kilos de residuo electrónico al año, siendo el promedio más alto de Latinoamérica. En el mundo, se generan 41,8 toneladas anuales.

Por Consuelo Rehbein

Los avances tecnológicos y la utilización de artefactos ligados a dichos avances han instaurado un nuevo problema: ¿qué hacer con este tipo de residuos? Este es un problema en todo el mundo.

El promedio anual de generación de residuos eléctricos y electrónicos (Raees) es de 5,9 kilos por persona al año según un estudio de Naciones Unidas del 2014.

En ese estudio se señala que Chile es el país de Latinoamérica que más residuos de este tipo genera, teniendo un promedio de 9,9 kilos por persona al año. Otros países como Brasil y Argentina tienen un ranking de 7 kilos.

En los países más desarrollados como los europeos o Estados Unidos, ese promedio aumenta a más de 20 kilos por persona al año. En total, en el mundo se generan 41,8 toneladas de Raees al año.

Realidad nacional

De acuerdo a un estudio del Ministerio de Medio Ambiente, el 83% de los residuos electrónicos tiene destino desconocido, el 17% restante o es enviado a rellenos sanitarios, junto a residuos domésticos, o se dispone en vertederos.

La basura electrónica está considerada dentro de la ley de fomento al reciclaje, esto debido a que es considerada uno de los residuos más contaminantes tanto para el medioambiente como para las personas. Por ejemplo, una batería de níquel de un teléfono puede llegar a contaminar 50.000 litros de agua y afectar 10 metros cúbicos de suelo.

Es por esto que tanto desde el Ministerio de Medio Ambiente, como desde el mundo de las ONG, hemos visto como diversas campañas se han hecho presentes en nuestro país, como por ejemplo el establecimiento de puntos de recepción para pilas.

Otra campaña emblemática fue la de la ONG “Yo reciclo”, que impulsó campañas masivas entre los ciudadanos como #SalvemosLasBolsas, para que las personas dejen de utilizar bolsas plásticas. Esta iniciativa ya ha sido adoptada incluso por varias municipalidades del país, fomentando el uso de bolsas de género y restringiendo la entrega de las plásticas en los supermercados.

Según el ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, “hoy prima la cultura de lo desechable, y muy rara vez estos aparatos se mandan a reparar. Los equipos se van renovando más rápidamente a medida que la tecnología cambia, lo que se traduce en una mayor generación de residuos electrónicos”.

Desde el Ministerio señalan que se han realizado estudios sobre el destino de los residuos electrónicos, los que señalan que son tres sus destinos principales: el 5,6% va a recuperación social; el 11,6% va a desamblaje y exportación de material valorizable, y el 2,3% va a rellenos de seguridad y que finalmente 81,5% restante tiene un destino desconocido.

¿Qué hacer con la basura electrónica?

La basura electrónica, conocida como Raees o “e-waste” es peligrosa para el medioambiente ya que contiene plomo, cadmio, mercurio, arsénico y otros elementos que al ser manipulados sin los cuidados necesarios pueden provocar daños al corto o largo plazo, no sólo en la naturaleza, sino que en la salud también.

Desde Chilenter, fundación dedicada a fomentar la educación y uso social de las tecnologías, han trabajado en la recolección y reutilización sustentable de estos desechos. Desde la organización señalan que ellos valorizan cerca del 95% de los equipos que les llegan, teniendo como prioridad el reacondicionamiento y luego el reciclaje.

Chilenter depende de la Presidencia, y es una de las organizaciones que mantiene campañas constantes en estas materias. Una de las iniciativas que han impulsado es el reacondicionamiento de equipos, habiendo entregado más de 85 mil equipos a más de 10.500 establecimientos educacionales y a más de 3.500 organizaciones sociales de todo el territorio nacional en los 14 años que la iniciativa lleva en funcionamiento.

¿Qué es lo que se recicla?

Todos los equipos partes y piezas que dejan de funcionar pueden ser reciclados, ya sea para convertirlos en materias primas o para ser reacondicionados. Por ejemplo, desde Chileenter señalan a Publimetro que reciben “CPUs, notebooks, monitores LCD, impresoras, celulares, teléfonos (fijos), tablets, scanners, proyectores, fotocopiadoras, mouses, teclados, entre otros aparatos ligados a la tecnología” y que “éstos son valorizados (separados por partes y piezas) y reciclados a nivel nacional e internacional”.

En la Región Metropolitana esta organización cuenta con 10 puntos limpios donde pueden entregarse principalmente celulares, pero también otros periféricos. Otras organizaciones y empresas se dedican al reciclaje de estos elementos, principalmente para transformar estos elementos en materias primas que puedan volver a ser parte de un proceso industrial.

Las reutilizaciones más comunes se relacionan con plásticos, cables de cobre, chips, y otros. En esta línea: HopeChile se dedica al retiro de reciclaje a domicilio y pueden ser contactados a través de Facebook, empresas como Sodimac y Metro tienen puntos de reciclaje en su interior, Recycla se dedica a recoger residuos de este tipo en empresas y si quieres sobre otros puntos de reciclaje puedes revisar el portal Dónde reciclo, en cl.dondereciclo.org, donde aparece un mapa de Santiago con lugares para reciclar.

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