La evolución del humo: cigarrillos electrónicos

Desde hace algunos años comenzó la venta de cigarrillos electrónicos en nuestro país. Prometen no generar los daños a la salud que generan los tradicionales. Sus mecanismos funcionan en base a vapor e incluyen saborizantes que le dan el gusto. Algunos saborizantes son de frutas, y para aquellos fanáticos del cigarro tradicional hay saborizantes de tabaco o menta.

Por Consuelo rehbein Caerols
La evolución del humo: cigarrillos electrónicos

Hace algunos años llegaron a nuestro país distintas marcas que producen y venden cigarros electrónicos. A pesar de tener un precio más elevado que el de una cajetilla convencional, en su mayoría se tratan de artefactos reutilizables a los que solo hay que comprarles los repuestos de los filtros, por lo que a largo plazo, el precio por unidad de cigarrillo debiese ser menor.

Mecanismo y ventajas

Para comprender las ventajas de estos artefactos, hay que entender el mecanismo. Estos cigarros electrónicos funcionan en base a un proceso de vaporización, es decir, se vaporiza agua con sabores. Pero hay que tener cuidado, no todos los cigarrillos electrónicos son sólo con agua, algunos si contienen nicotina. El vapor es lo que genera el humo, haciendo que se asemeje a la combustión de un cigarro convencional. El hecho de que el proceso sea a través de vaporización se transforma en la principal ventaja de este producto, ya que, si bien puede contener nicotina, la carga de elementos nocivos para la salud es considerablemente menor y hay algunos que son en base sólo de agua y saborizantes. 

Para utilizar el cigarrillo electrónico, éste debe ser cargado, ya que trae una pequeña batería (generalmente de litio) que permite su funcionamiento. En la parte donde iría el filtro convencional del cigarro común, se le desatornillan los filtros saborizantes o cartuchos, que son los que contienen el líquido a vaporizar. Un sensor ubicado al interior del artefacto activa el proceso de vaporización y en algunos modelos se enciende un led en la punta del cigarrillo, imitando el color rojo que tendría la quema de tabaco en el cigarro común.

De tabaco convencional al electrónico

La gigante tabacalera “Phillip Morris”, lanzó hace poco “Solaris” su primer cigarrillo electrónico. La apuesta de Phillip Morris era entregar un dispositivo que, entregando las ventajas del vaporizador, entregara una experiencia que se acercara a la realidad de fumar. Esto, debido a que las principales quejas de los fumadores clásicos que pasaban al cigarro de vapor se basaban en que la experiencia no era igual, que la textura del humo era diferente y que había que aspirar con demasiada fuerza para sentir el sabor del cigarrillo. Sumado a lo anterior, en Europa (continente donde Phillip Morris lanzó primero el dispositivo) se comenzó a aplicar una nueva normativa que regula y limita los formatos de cigarrillos electrónicos a un solo formato, el de los cartuchos. ¿Si ambos tipos de cigarrillos poseen nicotina, porque uno es más sano que el otro? La diferencia entre un cigarro electrónico con nicotina y uno convencional se produce en el proceso de combustión. Si el tabaco se calienta por debajo del punto de combustión, se evita el proceso y por ende la producción de humo y ceniza, quedando sólo el sabor. No hay fuego, solo vapor con sabor. 

Actualmente existen tres formatos de cigarrillos electrónico: desechable, de cartuchos y de liquido recargable. En Europa actualmente sólo es legal vender y comprar cigarrillos electrónicos de cartuchos y no se permite adquirir líquido de ningún tipo por separado. “Solaris”, el cigarrillo electrónico de Phillip Morris, cumple desde ya con la normativa. El producto se presenta en un kit básico, disponible en dos versiones: ‘Tobacco taste’ y ‘Fresh’. Cada kit incluye un cigarrillo electrónico recargable, un cargador USB y los cartuchos se adquieren por separado en paquetes de dos unidades.
 

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