Columna de Maya Fernández: "El desafío de la migración para nuestro país"

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Nosotros los chilenos también somos migrantes. En el mundo son cerca 900 mil chilenos y chilenas que residen en el extranjero, de los cuales más de 478 mil nacieron en Chile, los demás son sus hijos. Este es un punto que debemos tener presente a la hora de debatir. 

La derecha ha abordado este tema desde una lógica populista. Quieren asociar la migración con delincuencia para obtener votos a cualquier costo. Esto es dañino para nuestro país. Están fomentando en la opinión pública el miedo al otro, quieren instalar en nuestra convivencia la desconfianza y fomentar el recelo hacia los extranjeros que llegan a nuestro país. 

Es por eso que no debemos confundirnos con frases o eslogan de precandidatos que ocupan el mejor estilo de Trump, pues la realidad en nuestro país es otra. Las afirmaciones de Sebastián Piñera respecto de la “delincuencia – inmigrantes”, es falsa. Solamente 1,8% de los condenados el año pasado eran extranjeros.    

También es un mito que tenemos una excesiva    presencia de extranjeros. Esto no es así. Según el último anuario del Departamento de Extranjería del Ministerio del Interior, la presencia de extranjeros representa el 2,3% de la población nacional, estando por debajo del promedio mundial que es de 3,2% según datos de Naciones Unidas. 

La derecha manipula a la ciudadanía y fomenta la idea de que los inmigrantes nos vienen a quitar trabajo, salud, educación y la cultura, habla de lo poco que hemos avanzado en inclusión e integración como país para que un sector político sostenga estas ideas.

En un país donde se defienden los derechos humanos es muy importante dar garantías a las personas migrantes para que sean parte de la construcción de progreso y desarrollo de una nación. Derechos por los que también velamos y exigimos cuando chilenos deciden hacer patria lejos del país. 

Por ello necesitamos contar con urgencia con una ley de migración, que sea clara y precisa, que entregue garantías, estableciendo derechos y deberes.   

Con una política concreta se fiscalizará con mayor eficiencia a los que no queremos que ingresen, aquellos que vienen a delinquir, los que están vinculados al narcotráfico o trata de blancas o prostitución. Distinto es legislar para evitar la migración, pues eso sería ir contra del enriquecimiento cultural, la tolerancia, el respeto y el aprendizaje que implica vivir en una sociedad diversa y libre de prejuicios.

Es importante derribar mitos contra la inmigración. En un mundo globalizado, debemos contar con leyes claras y concretas para que quienes lleguen tengan la seguridad de que aquí se les tratará con el mismo respeto con el que queremos que traten a nuestros compatriotas afuera. Todos en algún momento podemos migrar.

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