Columna de Andrea Zondek: Inclusión, vamos avanzando

Estuve en Radio Paula en “La Buena Vida” con María Gracia Subercaseux. Una grata conversación para ver qué tanto habíamos avanzado en inclusión de las personas con discapacidad. En esa reflexión dije “Sí” hemos avanzado. Hace 31 años cuando comencé a hablar de inclusión laboral, más de algún amigo empresario me miró con pena. Hoy día no. Las cosas han cambiado.

Aún hay prejuicios, pero la mayor parte son por desconocimiento, por no saber y no atrevernos a preguntar. Me propuse ver algunos de esos pendientes y pensar en cómo lo hacemos para que el tema de la discapacidad sea tratado como un continuo, donde cada etapa –para la persona con y sin discapacidad- sea importante y provocar el llamado cambio cultural.

Soy una convencida que el Estado debe hacerse cargo del tema, en su globalidad; rehabilitación, educación, inserción, inclusión. Para esto necesitamos una discriminación positiva y ser coherente en términos de las normas que generamos.

Sobre la ley que permite que personas con discapacidad puedan ser jueces o notarios mi consulta es cómo ella puede terminar con los prejuicios. Quién va a capacitar a las personas que seleccionarán a esos futuros jueces o notarios, los que los nominarán, qué tanta experiencia habrán tenido de trabajar con personas con discapacidad.

La ley de inclusión escolar determina que los colegios no pueden seleccionar a los alumnos que ingresan a las escuelas. Sin embargo, la norma sí permitió que los únicos niños que pueden ser seleccionados para ingresar a una escuela son los que tienen discapacidad; ley de inclusión sólo para algunos, no para todos.

La ley de cuotas que se vota en el Congreso discrimina en cuanto a ingresos de las personas con discapacidad mental. Esto, a pesar de haber eliminado otra que permitía un contrato bajo el sueldo mínimo. Vienen las incongruencias, y la norma nueva determina que al primer año de contrato pueden recibir el 50% del sueldo, lo que varía sólo al tercer año. Entonces, uno se da cuenta que cuando legislamos detrás de un escritorio, lo más seguro es que nos  equivoquemos.

En estas y otras áreas tenemos pendientes. Sin embargo,  quiero quedarme con un sentimiento positivo. Podemos hablar del tema.

Pensar en una ley de cuotas para la educación no es descabellado; que la ley de cuotas para las empresas considere un proceso de intermediación laboral, tampoco; que exista una capacitación para quienes seleccionen a los futuros jueces y notarios, es muy cuerdo.

Debemos reconocer como hemos cambiado como sociedad. Mirarnos y ver qué sociedad queremos en 10 años más. Yo quiero una donde todos tengan cabida. Si estás de acuerdo, di “me gusta y comparte”.  

*Fundación Tacal imparte cursos gratuitos para personas mayores de 18 años con discapacidad. www.fundaciontacal.cl; F: 2 232 10 700; Adolfo Ibáñez 469, Independencia.

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