Columna de Felipe Harboe: El miedo y el populismo golpean la puerta

El miedo se ha apoderado de la sociedad. Muchos padres sienten temor de no poder matricular a sus hijos en el colegio que quieren, otros temen que sus hijos quieran seguir estudios superiores y no poder pagarlo. Los ciudadanos tienen miedo a enfermarse y por no poder pagar, no tener atención oportuna y de calidad.

El miedo es creciente cuando la edad de jubilación se acerca, todo trabajador sabe que por más que haya cotizado, su pensión no le alcanzará para vivir dignamente. A lo anterior, sumémosle aquellos miedos en nuestro rol de consumidores: el miedo a los abusos del mercado, la colusión, los intereses abusivos, excesivos gastos de cobranza, la letra chica, los pagarés en blanco, el Dicom, en fin… una sumatoria de situaciones que tienen al ciudadano profundamente atemorizado y desconfiado del sistema.

Para terminar con estos temores se requieren reformas profundas para poner fin al factor común de todos ellos: la discriminación en razón de la capacidad de pago. No es aceptable que en tiempos que se habla de desarrollo, elementos básicos como el acceso a la salud, educación, vivienda, seguridad o pensión, dependan de la capacidad que cada ciudadano tenga de pagar. Una sociedad que se dice “en vías de desarrollo” debe ser capaz de asegurar ciertos bienes básicos con independencia de la capacidad de pago de sus ciudadanos.

Chile no puede pretenderse desarrollado mientras tengamos los actuales niveles de desigualdad, bajas remuneraciones y altos niveles de endeudamiento familiar. Para sacar adelante estas reformas necesitamos instituciones fuertes, ciudadanos empoderados y empresarios que comprendan la equidad como un factor de estabilidad. El problema principal es que todos desconfiamos de todos: 8 de cada 10 chilenos desconfían del otro y la cifra es aún mayor tratándose de las instituciones públicas. Esta situación constituye el escenario perfecto para el surgimiento de “neo populistas”.

Representado por aquellos que en 140 caracteres son capaces de resolver los problemas del país y que renegando de la política pretenden cargos políticos. Especialistas en vender humo con frases llamativas y esperanzadoras sobre los temas que las encuestas priorizan.

Chile requiere certezas sobre lo que podremos y no podremos hacer. Se requiere terminar con la discriminación por pago en servicios esenciales, terminar con el temor de padres, trabajadores, pensionados y tantos otros; pero ello se debe hacer con propuestas serias, económicamente sustentables y auditadas para evitar frustraciones posteriores.

En momentos en que Chile inicia una nueva carrera presidencial, creo necesario exhortar a todos quienes aspiren a conducir este país a ser responsables y no caer en populismos ni soluciones facilistas. Chile necesita volver a confiar, construir certezas, cambiar los factores estructurales de la marginación social para mejorar nuestra calidad de vida.

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