Columna de Hugo Tagle: De tristezas y esperanzas

Columna de Hugo Tagle: De tristezas y esperanzas

Tres hechos marcaron la semana que termina. La macabra tortura y muerte de un niño en Temuco, imputado injustamente por un grupo de personas que lo acusaba de haber violado una menor; la red de prostitución infantil en torno a los hogares del Sename y los incendios en varios lugares de Chile, en particular el trágico incendio en Quilicura, que dejó en evidencia la precariedad en que viven muchos migrantes.

Dejo al margen de esta seguidilla de noticias tristes el espectáculo de Asexma y su regalito, ya que se han dado suficientes disculpas. Que nos sirva de lección para crecer en respeto a las personas, en particular a la mujer y el buen trato. El humor sexista, de doble sentido, despreciativo de la mujer, es de lo peor. Envilece, denigra y ofende. Que esta amarga anécdota nos sirva para crecer en sensibilidad y buen trato hacia los demás. Siempre se puede crecer más en el respeto. Es mejor pasar por cuidadoso, excesivamente medido, que pasarse de la raya.

Y ahora, sobre la muerte del adolescente en Temuco. Como dijo el ministro de Justicia, el sistema de cuidado y apoyo a menores del Sename está colapsado. Triste constatación de las malas políticas públicas que se arrastran desde hace años, en lo cual pareciera reinar la desidia, desinterés y cuoteos políticos.

No dudo que hay gente muy competente y capaz en las instituciones del Sename, pero, a la luz de las evidencias, pareciera que los niños son su última preocupación. De hecho, Alan, así se llama el niño muerto, había ingresado en junio a la Unidad de Protección de Derechos del Sename en La Araucanía. Mientras vivió allí era visitado por su padre y su abuela. ¿Qué pasó que, de repente, quedó en la calle, sin cuidado alguno? ¿Nadie sabía que terminó en la calle? Materia de investigación, que nos interpela como sociedad.

Los incendios en varios rincones de Chile, y en particular el drama de Quilicura, dejan en evidencia la miseria en que viven compatriotas y muchos inmigrantes. Estos vienen a buscar mejores condiciones de vida y terminan viviendo apiñados, casi sin luz y agua, en circunstancias insalubres. Urge una política de inmigración que ponga orden y les dé a los inmigrantes garantías de un trato digno y perspectivas de vida razonables, de manera que se puedan integrar y contribuir al desarrollo de la sociedad.

No se trata de “ser más duros” o cerrar las puertas ¡Nada de eso! Sólo ser más ordenados. Los mismos inmigrantes lo agradecerán. Los necesitamos. Y porque los necesitamos merecen un trato digno, respetuoso y posibilidades de insertarse bien en la sociedad.

El Adviento, dice el Papa, “es ocasión especial para profundizar nuestra fe, para abrir nuestros corazones a las necesidades de los demás y para vivir mejor nuestra vocación de hijos de Dios”.

En Él colocamos nuestra esperanza. Quien espera, no teme ni desespera. Por lo mismo ¡ánimo! que en estas semanas previas a Navidad abunde la paz, concordia y alegría. Para que Nochebuena nos encuentre con el corazón dispuesto para el nacimiento de Jesús.

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