Columna de Nicolás Copano: 2017, un año para resistir

Columna de Nicolás Copano: 2017, un año para resistir

¿Qué nos va a quedar del 2016? ¿Qué nos va a quedar de un año complicado?
¿Qué nos va a quedar de este año horrible y cansador donde parece que nunca pudimos detenernos? ¿Qué va a quedar de este año en que realmente, entre los camiones que se metían en eventos masivos y los breaking news parece que estamos en pedazos no sólo en emociones?

No nos van a quedar las reuniones del proceso constituyente. Ni siquiera ya quedan los grupos de Whatsapp donde nos coordinamos para ir.

Tampoco tenemos una ley de aborto por tres causales aprobada. Estamos mareados y auto engañados: creer que el feminismo tiene algo de poder cuando las mujeres siguen ganando lo mismo que antes, las siguen matando y obligando en decisiones pensadas por hombres, es ridículo. Las mujeres siguen siendo ridiculizadas por viejos que no entran dentro del nuevo espectro, porque el nuevo espectro tampoco tiene visibilidad. Podemos discutir horas de por qué pasa eso. Me encantaría en todo caso, que quienes somos aliados de esas ideas entreguemos soluciones y ayudemos desde esa esquina. Otro juicio más dudo que sume en un país donde siempre se enjuicia a las mujeres.

No nos va a quedar la sensación que estamos en un país más honesto que el de antes. Ni siquiera un mundo. El mundo es de Donald Trump. El mundo es el de las noticias de mentira, el de la post verdad. El del click. El de no pensar y decir cualquier cosa.

Estábamos mucho mejor hace 10 años: Chile tenía su primera presidenta mujer y parecía que tenía lealtades de su lado, Barack Obama entraba a la Casa Blanca y los que ayer eran desplazados parecían ser lo oficial. Los jóvenes elevaban esa voz. Jorge González estaba bien y ni hablar de retiros. Los nuevos músicos sonaban sin necesitar de la radio y la radio se quedaba vieja y estancada en el tiempo. Y estaban naciendo las preguntas e internet era más libre que hoy, que te cobran por gigas y cada vez todo se parece a un pack de pagos. Hasta el Super Mario se tomaba una vez y se pagaba entero. Ahora te lo venden por capítulos.

Nosotros estamos en la resistencia. Es más: nos da cada día la sensación de estar viviendo en pequeñas islas que no consideran al otro, y que incluso la relación más directa y dura que el día a día trae, el consumo, nos pone a nosotros como objetos para siempre seguir aprovechándose más y sin control. No logran que vayamos más veces al baño, pero logran que paguemos más por eso. En ese sentido nuestros villanos no son sólo genios del mal olor: son genios del mal.

El 2017 es probable que sea un año para hacernos más preguntas todavía y veamos qué pasa con la resistencia. Será un año en que veremos si alguien nos representa realmente o todo es espejos. Será un momento también para que las dirigencias nuevas se afirmen y maduren como alternativas reales. Será una prueba de fuego en las elecciones para lo que ayer fue nuevo y ahora debe estar enfrentado a poder pasarnos certidumbres para un mundo cada vez mas incierto.

El 2017 será para aguantar.

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