Columna de Hugo Tagle: Un pesebre para Jesús

Columna de Hugo Tagle: Un pesebre para Jesús

¡Y llegó la Navidad! Fiesta de alegría, encuentro, amistad, reconciliación. A propósito de ella, los obispos mandaron su carta navideña con tres intenciones iluminadoras para celebrarla bien.

Nos plantean una pregunta válida para creyentes y no creyentes: “¿Qué significa celebrar hoy Navidad en Chile? ¿qué realidades de nuestra sociedad pueden ser particularmente iluminadas con el nacimiento de Jesús y con su propuesta de vida nueva?”. Para todo hombre de buena voluntad, para los cristianos en particular, se nos plantean tres ámbitos muy significativos “para vivir hoy en Chile los dones de la vida nueva y de la paz, regalos del Niño Dios”.

El primer ámbito, es cuidar la niñez. “Así como Jesús nació en un pesebre en Belén, viviendo la fragilidad propia de un recién nacido en esas condiciones, así también nosotros hemos conocido en los últimos meses la realidad de muchos niños y niñas de nuestro país vulnerados en sus derechos y en situaciones de riesgo apremiantes”, dice la carta episcopal.

La crítica situación del Sename no es ajena a nadie. La infancia chilena en situación de riesgo se encuentra desamparada. Los esfuerzos por mejorar no han servido. Es tarea de todos apoyar la familia para que nuestros niños, todos, crezcan fuertes, alegres y sanos y aquellos que, sin culpa alguna, deben tener una asistencia especial, como la que debería dar el Sename, la obtengan.

Un segundo punto se refiere a los migrantes. El conocido vals de Chito Faró “Si vas para Chile” dice en su estribillo “y verás cómo quieren en Chile al amigo cuando es forastero”. Jesús lo fue. Una de las obras de misericordia es reconocerlo en quien deja su patria y emigra a otra. Acogerlo.

“Últimamente, dicen los obispos, hemos visto en nuestros campos y ciudades la llegada de muchos hombres y mujeres, venidos de países cercanos o lejanos, que buscan en Chile una oportunidad de vida. No nos puede resultar indiferente su situación, sus anhelos y sus sueños”. Urge hacerles un espacio, corregir la ley vigente e integrarlos de forma segura y digna.

Por último, y recordando a Jesús que estuvo preso, los obispos nos invitan a ser misericordiosos con los presos enfermos o ancianos. “Para nadie es desconocido el sufrimiento que se experimenta cuando se vive privado de libertad en una cárcel, incluso cuando es producto de un juicio justo. Sin embargo, hay situaciones especiales en las que se nos abren espacios para que como sociedad demos signos de humanidad y podamos crecer en clemencia y misericordia”, dice la carta.

Y se nos pregunta: “¿No será el momento en que como país busquemos los mecanismos jurídicos para que personas con estas dificultades, siguiendo criterios objetivos, puedan continuar cumpliendo en sus casas, junto a sus seres queridos, la condena recibida?”.

El amor es concreto, no simples buenas intenciones.

Que Jesús nazca en sus corazones, les regale su paz y alegría. Que la Virgen María, la Virgen del Carmen, cuide y alimente la vida de cada familia de Chile con el regalo de su Hijo Jesús, Pastor y Señor de la paz.

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