Economía

Columna de Leo Meyer: “Santa Claus existe”

 

Me parece increíble que ya pasando mis cuarenta años de vida me encuentre escribiéndote una carta en serio, con la convicción absoluta de que la leerás y que probablemente te animes a responder.

 

Y digo «increíble», ya que a los 9 años me desilusioné profundamente al descubrir que tu eras sólo un invento comercial y tradicional, que los regalos «del Viejito Pascuero» eran en verdad los que hacían mis padres y que la foto sobre el trineo no era contigo sino con un señor disfrazado de Santa que después me topé varias veces en la feria.

 

Mi pena fue tal que decidí odiar la navidad y a todas esas barbas blancas falsas, con trineos falsos con su «Jo-jo-jo» falso para siempre. Con los años, del odio pasé al olvido y recién ahora como padre he vuelto a hablar de ti, pero a cuentagotas.

 

Hasta hoy, un jueves con 35 grados celcius en Santiago, que llegué corriendo a mi oficina a escribirte esta carta que hoy lees gracias a que un medio importante decidió publicarla. ¿La razón? Descubrí que tú eres un innovador: sólo un loco podía soñar con hacer lo que tú haces.

 

Sólo un innovador decide instalar su fábrica de juguetes en el Polo Norte donde puedes tener el espacio suficiente para crear la fábrica de sueños más grande del mundo. Solamente un innovador pudo crear modelos de entrega express a los domicilios de millones de hogares repartidos en todo el mundo.

 

Un innovador como tú comprendió tantos años atrás que el trabajo colaborativo podía lograr el desafío de hacer márketing, recepcionar cartas, producir regalos y realizar entregas en el menor tiempo, con un impacto social enorme ya que tu ejemplo motiva a miles a hacer lo mismo, a imitarte y a seguirte.

 

Tomaste la sabia decisión de sembrar la duda: ¿existirá realmente Santa? La verdad es que no te interesa responder eso, lo tuyo es hacer, trabajar, innovar y dejar que sean otros los que piensen lo que quieran. No te interesan las luces de los flash, lo tuyo son las luces de los árboles de Navidad.

 

Insisto: no te conozco, pero hoy me di cuenta que existes y que eres un gran innovador. Quizá se me ocurra hacer una expedición al Polo Norte y te vaya a buscar para sacarnos una selfie junto al reno Rodolfo. O mejor aún, seas tú quien lea esta carta y te animes a visitar nuestro hogar después de estas fiestas (en enero estaré de vacaciones) y nos tomemos un café en el cowork de un amigo.

 

Tengo algunos modelos de negocio que podrían ayudarte y conozco a miles de millones de innovadores como tú que podrían ser los principales proveedores de regalos más ecológicos y sustentables.

 

Muy feliz, rockera e innovadora Navidad, amigo Santa.

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Leo Meyer

Periodista, fundador de diariopyme.com

y de la comunidad innovarock.cl

@leomeyer

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