Crecen zonas de riesgo de incendios forestales en Valparaíso

Por nathaly lepe

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El domingo un nuevo incendio puso en jaque a parte de la ciudad de Valparaíso, tal como ocurrió en 2014. Pese a que la devastación en esta oportunidad fue menor que hace dos años, existen cuestionamientos a la falta de planificación y la necesidad de que exista un mayor control de las llamadas zonas de riesgo.

Un cuestionamiento que reflota cada vez que se produce un incendio de esta magnitud y que el profesor de la escuela de Construcción Civil de la Universidad de Valparaíso, Uriel Padilla, desde el año 2012 estampó en un trabajo donde identificaba las zonas de mayor riesgo de incendio – y de otros fenómenos naturales como inundaciones- en la región.

En dicha oportunidad el académico postulaba que Valparaíso registraba 70 episodios de incendio por año, 40 más que la media nacional cifrando en ocho las zonas con mayor probabilidad de siniestros, a asignando el mayor riesgo a la cuenca 8 -que abarca a los cerros Rocuant, San Roque y O’Higgins-  y a la cuenca 3 -que contempla a los cerros Yungay, Jiménez, Cárcel, San Juan de Dios y la Cruz- todos sectores afectados por el incendio de 2014.

Sin embargo, Padilla advierte a Publimetro que con el paso de los años el panorama advertido anteriormente ha cambiado y claramente ha demostrado que la falta de previsión de las autoridades, además de este nuevo tipo de incendios forestales, dejan a Valparaíso en una posición más vulnerable.

Agregando a su análisis el sector de Playa Ancha y la zona sur de la ciudada, donde existen cinco quebradas complejas, a su análisis de riesgo.

“Tenemos esta situación que es bastante delicada en donde aparece en esta fenomenología de incendios el sector de camino a Laguna Verde. En el sector hay como cinco zonas de accidentes topográficos considerables, asociados con las quebradas y eso como se vio también en el incendio anterior, precisamente hace que circulen y se sobre calienten en exceso las zonas en hendiduras y lo convierten en una situación amenazante”.

Sobre los cambios en un plazo tan acotado el académico sentencia que “esta situación nos está indicando que estos estudios son como una radiografía en un momento dado. Es como los enfermos,  tomamos una radiografía hoy y nos dicen algo y después tomamos otra y podemos tener otra dolencia”.

“Lo relevante de todo esto es que el monitoreo de la ciudad no es efectivo, para poder estar anticipándose a lo menos en el manejo del retiro de las vegetaciones, escombros o elementos que sean combustible para la propagación de estos incendios”, dice.

Nuevo fenómeno

El acento en esta tragedia dice Padilla tiene que ver no sólo con los errores en la falta de monitoreo de acuerdo la densidad de las áreas boscosas, sino también con un nuevo fenómeno de incendios

“Ahora empezó en una zona que es un área rural en donde los servicios básicos no están altamente concentrados y por ende, la ausencia de elementos como agua, para poder combatirlos no está a la mano”, dice.

“Pero junto con ello hay que manifestar que esta generación de nuevos incendios asociados con los bosques es muy distinto a los incendios de zonas urbanas donde con los equipos de bomberos era suficiente”, postula.

En este tipo de siniestro agrega, “los equipos son insuficientes, de hecho son insuficientes hasta los equipos de apoyo de helicópteros con el vertimiento de agua, es como un dedal virtiendo sobre una zona extensa de bosque”.

Por lo mismo, asegura que el manejo que se haga de estos siniestros tiene que ver con el conocimiento del territorio y la identificación de las zonas de alta vulnerabilidad, para que las autoridades a través de las instituciones y los propios vecinos sean capaces de determinar los lugares de mayor peligro.

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