Columna de Joel Poblete: "Moana: un mar de aventuras" y "Un monstruo viene a verme", la aventura y el dolor de crecer

Por joel poblete

En cartelera esta primera semana del año coinciden dos películas muy diferentes, pero que a su modo ofrecen nuevas miradas sobre un tema abordado en diversas ocasiones: el proceso de crecer, pasar de la adolescencia hacia la madurez que a menudo puede ser una verdadera aventura, pero también una etapa dolorosa que pone a prueba las convicciones internas de quien la vive.

En el más reciente filme animado de Disney, "Moana: Un mar de aventuras", para restaurar el equilibrio natural en la isla en que habita, la hija del jefe de una tribu polinésica debe regresar a la diosa Te Fiti una reliquia robada hace un milenio por el semidiós Maui, quien ahora deberá convertirse en el principal apoyo para cumplir con la misión. Y de paso, este engreído pero divertido personaje se roba la película con sus chistes y cómo interactúa con sus propios tatuajes.

Básicamente, se trata de una clásica historia Disney que sigue la tendencia de los últimos años de presentar heroínas decididas y de personalidad fuerte. Pero aunque el relato y su desarrollo son predecibles, no se puede negar que es muy efectiva y sabe aprovechar sus cualidades: los variados números musicales son muy contagiosos (se reclutó como uno de los compositores a la revelación de Broadway en los últimos dos años: Lin-Manuel Miranda), algunas escenas son muy logradas (como el ataque de los cocos piratas) y es notable la calidad de la animación y cómo se representa el mar y la naturaleza, lo que no es de extrañar considerando que al frente de "Moana" están Ron Clements y John Musker, quienes a lo largo de 30 años han co-dirigido seis largometrajes previos para Disney, incluyendo dos hitos en su filmografía como "La sirenita" y "Aladino".  

La historia de Moana refleja su crecimiento, pero envuelto en el siempre seductor marco de la aventura, mientras en "Un monstruo viene a verme", el nuevo largometraje del ascendente realizador español J. A. Bayona, el proceso es duro y doloroso, e incluso está marcado por la muerte. Con guión de Patrick Ness sobre su propia novela, es la producción más nominada a los premios Goya de este año -postula en 12 categorías incluyendo mejor película y director-, y en su triste historia de un niño que debe soportar el bullying escolar y la pena por la enfermedad terminal de su madre, hay indudables ecos de "El laberinto del fauno" por cómo el protagonista ve mezclarse la realidad y la fantasía, encarnada acá en un monstruo de imponente presencia.  

En "El orfanato" y "Lo imposible" Bayona ya abordó tramas con niños que deben enfrentar situaciones límite y tienen fuertes lazos con la figura materna. Su talento en la puesta en escena sigue siendo innegable, así como la gran actuación de su adolescente protagonista y la impecable labor de su equipo en dirección de arte y efectos especiales. Acá el cineasta se muestra más contenido y sutil que en los trabajos anteriores, aunque su capacidad de conmover dependerá de la percepción de cada espectador: muchos terminarán llorando a mares, mientras otros quizá queden inmunes al potencial emotivo del argumento.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro

 

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