"Cafe Society", dulce y melancólica

  • Periodista especializado en cine, programador de Sanfic y comentarista de Radio Zero

Estrenado mundialmente el año pasado como película de apertura en el Festival de Cannes, puede que el más reciente filme del ya octogenario Woody Allen no aporte mucho a su contundente filmografía que abarca más de medio siglo y ya se acerca a los 50 títulos, pero de todos modos hay que reconocer que es uno de los trabajos más logrados y encantadores que ha entregado en el último tiempo.

Con la voz del propio cineasta como narrador, esta historia que transcurre en el Hollywood de los años 30 cuenta con amores y desamores, observaciones sobre la cotidianidad de una familia judía, la industria del espectáculo, los gangsters y los contrastes entre Nueva York y California. Todo quien conozca el cine de Allen sabe que todo esto ya lo hemos visto antes, y probablemente lo volvamos a ver en una futura película, pero la forma en que todo está orquestado y estructurado esta vez parece recuperar en mejor forma su talento, a diferencia de otros títulos de la última década con los que podría tener cierto parentesco, como la decepcionante "A Roma con amor" o la tibia "Magia a la luz de la luna".

A pesar de sus diversos toques de comedia, esta mirada cariñosa a la industria cinematográfica del pasado no es demasiado divertida, y prevalece más un tono que parafraseando al nombre que tuvo en Chile una cinta suya de 1999, es dulce y melancólico, algo no tan alejado de lo que consiguió en "Medianoche en París". Ya octogenario y en su primer largometraje filmado en digital, el veterano Woody se mantiene en forma, nuevamente apoyado por un sólido elenco de actores -la pareja protagónica, Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, vuelve a demostrar que tiene buena química en pantalla-, una exquisita banda sonora y una estupenda ambientación en el pasado, realzada en esta ocasión por su primera colaboración en conjunto con un maestro en la dirección de fotografía, el italiano Vittorio Storaro, ganador de tres Oscar y reverenciado por sus trabajos junto a realizadores como Bertolucci y Ford Coppola.

 

"Aliados"

Esta intriga centrada en dos espías que se enamoran en medio de una misión en plena Segunda Guerra Mundial es un indisimulado y de cierta manera nostálgico homenaje cinéfilo a cintas similares del Hollywood clásico, en particular con su comienzo ambientado en Casablanca, con su aura romántica, exótica y misteriosa. A lo largo de casi 40 años de probada trayectoria fílmica y títulos tan recordados como la trilogía "Volver al futuro", "Forrest Gump" y "Náufrago", el director estadounidense Robert Zemeckis ha demostrado su oficio y talento visual y narrativo, aunque en esta película algo no funciona por completo, y se siente lánguida, con problemas de ritmo y fluidez argumental, y pese a contar con dos protagonistas tan atractivos y carismáticos como Brad Pitt y Marion Cotillard, la fórmula no termina de convencer ni entusiasmar. Aunque es indiscutible que tiene algunos momentos bien logrados y la atmósfera de época es impecable gracias al espléndido trabajo en dirección de arte, vestuario y fotografía.

 

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