Claves sobre la depresión postparto: ¿mito o realidad?

¿Qué ocurre cuando una madre siente tristeza, apatía, irritabilidad, cambios de humor y problemas para dormir? Es posible que sufra una depresión postparto, enfermedad que deriva en dificultad para hacerse cargo del bebé.

Por Felipe De Ruyt

Existe una creencia social que idealiza la maternidad, como si estuviera exenta de problemas de salud mental. ¿Qué ocurre cuando una madre siente tristeza, apatía, irritabilidad, cambios de humor y problemas para dormir? Es posible que sufra una depresión postparto, enfermedad que está lejos de ser un mito y deriva en dificultad para hacerse cargo del bebé y transmitirle un vínculo de apego seguro, advierte María Pía Santelices, doctora en Psicología, académica de la Escuela de Psicología UC y subdirectora del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap).

Este instituto (http://midap.org/) forma parte de la Iniciativa Científica Milenio, un programa del Ministerio de Economía que financia centros de investigación de excelencia en Chile.

La importancia de reconocerla a tiempo

“Es muy importante detectar tempranamente esta situación. Mientras más temprano sea el diagnóstico, menores serán las consecuencias negativas para ella y el bebé y será más rápida la recuperación”, señala María Pía Santelices . Para esto es necesario que los miembros de la familia y la comunidad estén atentos a la vida emocional y afectiva de las madres, apoyándolas en esta etapa, sin juzgar negativamente si se observa alguno de los síntomas de esta enfermedad.

La depresión postparto ocurre por una serie de factores biológicos, psicológicos y/o sociales. Algunos factores de riesgo son haber tenido depresión y ansiedad durante el embarazo o acontecimientos vitales estresantes durante la gestación.

Alta prevalencia

La especialista indica que de acuerdo a un artículo publicado por el experto Enrique Jadresic, académico de la Universidad de Chile, en la revista holandesa Affective Disorders, en Chile – de manera similar al resto del mundo- entre el 10 y 20 % de las madres sufren este tipo de depresión. “Esto nos muestra que estamos frente a una enfermedad con alta prevalencia en la población y que requiere un tratamiento oportuno, no sólo por el bienestar de la madre, sino también por el bienestar del bebé que necesita una madre atenta a sus necesidades afectivas”, indica.

María Pía Santelices, doctora en Psicología, académica de la Escuela de Psicología UC y subdirectora del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap).

¿Por qué se desencadena?

La depresión postparto ocurre por una serie de factores biológicos, psicológicos y/o sociales, indica Santelices. Algunos factores de riesgo son haber tenido depresión y ansiedad durante el embarazo, acontecimientos vitales estresantes durante el embarazo o el inicio de puerperio, bajos niveles de apoyo social y antecedentes personales de depresión. “Considerar que estos síntomas se producen por ‘flojera’ hace que las mismas madres no se atrevan a comunicar sus estados de ánimo, lo que hace más difícil el diagnóstico y, por tanto, el tratamiento adecuado”, asevera.

Claves para prevenir

• El apoyo social aumenta sentimientos de bienestar, control personal y afecto positivo, ayudando a percibir el embarazo como menos estresante.
• La presencia del padre es fundamental en  situaciones de depresión pre y postnatal.
• Mientras más temprana es la detección de la depresión prenatal, mejor es el pronóstico para la madre, el niño/a y la familia.
• El tratamiento más adecuado es la psicoterapia individual, en la cual se incluya al grupo familiar.

 

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