¿Hubo un accidente atómico en Europa a mediados de enero?

Elevados indices de yodo radiactivo en Noruega, Finlandia, Polonia, Alemania, República Checa, Francia y España, encendieron las alertas en la comunidad científica. Y los ojos apuntan a Rusia.

Por Alejandro Osorio

A mediados de enero, una agencia gubernamental noruega dedicada a la protección contra la radiación encendió las alarmas: sus mediciones detectaron un elevado registro de radicación en la frontera norte entre Noruega y Rusia.

La alerta fue por presencia inusual de yodo 131 o yodo radiactivo. Las autoridades noruegas se apresuraron en precisar que los niveles detectados, sin embargo, no revestían riesgos para las personas.

Este compuesto se detectó tras varias pruebas nucleares en los años 50, después del accidente en Chernobyl y también tras la crisis de la planta nuclear en Fukushima.

Esta vez, niveles elevados de yodo 131 fueron registrados, a parte de Noruega, en Finlandia, Polonia, Alemania, República Checa, Francia y España. En diario alemán Bild reporta que a fines de enero, Estados Unidos despachó a Europa un Boeing WC-135 Constant Phoenix, una aeronave especialmente equipada para recoger muestras en la atmósfera y detectar explosiones nucleares.

Las teorías

Ante la presencia de este compuesto y dado que tarda 8 días en desintegrarse, se estima que el hecho que generó su presencia fue en las últimas semanas de enero, pero aún se desconoce qué fue lo pasó.

Algunos medios europeos especularon con una prueba nuclear efectuada por Rusia en el Ártico, pero esto fue descartado pues no se registró movimiento telúrico que valide esta teoría.

Otra posibilidad es que uno de los naufragios de submarinos rusos en la zona ártica (que son cuatro conocidos) haya generado una elevada liberación de material radiactivo.

Getty Images / Oleg Nikishin / Newsmakers

Mientras que una tercera tesis apunta a un accidente en algún laboratorio que trabaje con yodo 131, compuesto muy utilizado en tratamientos médicos y en productos farmacéuticos.

Hasta el momento, la comunidad científica asegura que sigue trabajando para determinar la o las fuentes de yodo 131 y por qué se produjo la liberación de este compuesto.

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