"Delirio místico compartido": las razones de la jueza para desestimar defensa de los imputados de la "secta de Colliguay"

Machuca afirmó que no existió sometimiento por parte del líder del grupo "Antares de la luz", indicando que "una vez concretado el ilícito, los imputados siguieron en la comunidad y bajo los efectos de la ayahuasca".

Por Christian Monzón

La defensa de los siete implicados que participaron del asesinato de un lactante en la llamada "secta de Colliguay" esgrimieron que los integrantes se encontraban con "delirio místico compartido", tesis que buscaba que fueran declarados con imputabilidad disminuida.

Sin embargo, la magistrada del Juzgado de Garantía de Quilpué Deisy Machuca desestimó las razones, asegurando que ellos "tuvieron la capacidad salir de la secta, pero no lo hicieron".

En ese sentido, afirmó que no existió sometimiento por parte del líder del grupo "Antares de la luz", indicando que "una vez concretado el ilícito, los imputados siguieron en la comunidad y bajo los efectos de la ayahuasca".

"Se puede comprobar que no existía, y no se trataba, de una secta destructiva, pues la incomunicación y aislamiento necesario para ello, no estaba", recalcó la jueza, resaltando que Natalia Guerra, la madre del lactante asesinado y quien fue sentenciada a 5 años de prisión por parricidio, se encontraba con internet y televisión por cable mientras estaba aislada en la secta.

De igual manera, especificó que los restantes integrantes "siempre tuvieron libertad de acción y comunicación con el mundo exterior", ya que portaban celulares y que además llevaban una vida paralela normal a su implicación con la secta, ya que tenían trabajos y representaban una vida normal a sus cercanos.

En ese punto, señaló que Pablo Undurraga, quien era conocido como la mano derecha de "Antares de la luz" en Colliguay, "se movía libremente por el país, estaba insertado en la sociedad, hablaba libremente con quien quisiera, algo que no es equiparable con sectas destructivas, las que tienen como característica principal el aislamiento y el control de toda la información".

Cabe recordar que este último también fue sentenciado a 5 años de prisión por homicidio calificado, mientras que los demás implicados, Carolina Vargas, Josefina López, María del Pilar Álvarez, Karla Franchy y David Pastén fueron sentenciados a tres años de cárcel en calidad de encubridores de homicidio calificado en su grado consumado, las cuales podrán cumplirla bajo libertad vigilada intensiva.

 

 

 

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