Patricio Tombolini y su apoyo incondicional a Guillier: "Él fue uno de los pocos que creyó en mi inocencia"

El vicepresidente del Partido Radical, en entrevista con Publimetro, se refiere al caso "Coimas" una década después de que fuera declarado inocente por la Corte Suprema y, además, adelanta como se viene en este segundo tiempo la campaña presidencial del actual senador por Antofagasta.

Por Mariana Madariaga

En calle Londres 57, en pleno centro de Santiago, Patricio Tombolini, hace un alto en su agitado día para tomarse un café con Publimetro. Hoy el vicepresidente del Partido Radical, es uno de los hombres fuertes de la campaña de Alejandro Guillier, a quien justamente conoció en el marco del escándalo en que se vio envuelto durante el Gobierno de Ricardo Lagos, luego de que fuera condenado y luego absuelto y declarado inocente en 2007 en un fallo unánime por la Corte Suprema en el marco del caso "Coimas", en uno de los juicios más polémicos de la época.

"Guillier fue uno de los pocos que creyó en mí y eso se lo agradeceré por siempre", asegura Tombolini.

Este año, justamente, se cumple una década desde que el ex subsecretario de Transportes de Ricardo Lagos, fuera declarado inocente por la justicia. Año que coincide con el lanzamiento, en el mes de abril, del libro "Historia de una injusticia", investigación en que el periodista Álvaro Medina articula testimonios y pruebas del emblemático caso, en que se acusaba a Tombolini de recibir un supuesto pago de $15 millones para permitir la operación de una planta de revisión técnica en Rancagua.

Se cumplen 10 desde que usted fuera declarado inocente por la justicia, tras siete años de proceso judicial. ¿Cómo ha sido enfrentar esta experiencia?

-Si pudiera describir todo, te puedo decir que es un profundo dolor. Un profundo dolor de verme expuesto ante un acto absolutamente injusto que perjudicó mi vida y que además destruyó mi imagen. En el fondo querían sacarme de la política. La verdad que impone el Poder Judicial, después de un proceso de investigación, no es fácil que la gente se informe y le interese. Ahí te das cuenta que Chile es un país lleno de prejuicios, donde la verdad tiene un escaso valor, donde la transparencia tiene un escaso valor. La gente opina de la verdad y la transparencia pero no la aplica, como en el caso de la evasión del Transantiago.

¿Por qué cree usted que quisieron eliminarlo del mapa político?

-No tengo idea. Lo que si creo es que la política se comenzó a llenar de mediocres. Los mediocres no entienden que la política es un campo de batalla de las ideas, que tú las expones y que los ciudadanos libres e informadamente deciden. Cuando entran los mediocres a la política, ocurre lo que estamos viviendo, los cahuines, las mentiras, los montajes, las grabaciones arteras, los datos que se entregan y que terminan no siendo reales. Si tú ves todos los escándalos de corrupción en Chile, terminan desde el punto de vista de la legalidad con pocos condenados, y eso significa que son pocos los culpables. Entonces, es una cosa curiosa.

¿Cómo ha sido lidiar con la desconfianza de la gente, más ahora cuando se han destapado tantos casos de corrupción?

-Mira, ha costado mucho. En mi caso, se estableció la verdad con los antecedentes que yo aporté al proceso, por los Tribunales de la República, en una sociedad democrática. Si bien el juez Aránguiz, que fue un juez absolutamente prejuiciado, me condenó, todas las revisiones posteriores que hubo del proceso concluyeron que era inocente Y fui declarado inocente por la totalidad de los ministros de la Corte Suprema. Pero de ahí para adelante mi vida ha tenido que ver, de manera permanente, ir no solo reclamando mi inocencia, sino que exigiendo hasta hoy que se informe para reconocer mi inocencia. Y eso yo lo asumí, quien quiere explicaciones se las doy, cuando me denostan por las redes sociales, y cuando ando con tiempo, los encaro para que se informen. Muchos terminan reconociendo su error. Es un dolor muy fuerte y que no termina nunca.

¿Qué es lo que más le duele de esta situación?

-Yo soy un activo participante en la actividad política. Tu te das cuenta que tus adversarios no son los que te denostan. Los prejuicios los usan quienes te rodean. Muchos dicen, Tombolini es inocente, pero…. Y cuando dejan un pero, arrastran un manto de dudas. Ellos contribuyen a que la mentira se mantenga. Pero es parte de cómo son los chilenos, lo tengo asumido, ya es parte de mi cotidianidad. Sin embargo, tengo a mi familia y amigos, que siempre me apoyaron. Yo creo que esos pocos 'te creo' que recibí durante el proceso fueron parte de lo que me daba aliento para vivir. Mi mujer me mantuvo en lo económico y afectivo, porque yo no encontraba trabajo, se cerraron todas las puertas, y yo me dediqué a defenderme, a luchar por mi inocencia, aunque se me fuese toda la vida en ello.

¿Quedó usted sentido con el ex Presidente Ricardo Lagos?

-Él me incorporó en su equipo de trabajo en el Gobierno de entonces. Pero cuando me acusaron injustamente, no tuve la oportunidad de hablar con él, sí con José Miguel Insulza. Me hubiera gustado que él hubiera tenido más confianza en mí. Es que fue muy extraño este proceso. Pero al final nos juntamos una vez que me absolvieron y me dijo que él estaba contento. Si tu revisas los procesos del Gobierno de Lagos fui el único absuelto. Todos los demás procesos, están condenados de alguna forma. Y él como Presidente debe validar y valorar entre comillas que su escándalo más emblemático, el principal protagonista, haya sido declarado inocente. Eso ayuda a lo que él sostenía, a que en su Gobierno estos hechos no ocurrían.

Hoy lo vemos a usted nuevamente en política, ahora de la mano de Guillier.

-Es que lo conocí hace varios años, en mi proceso. Él fue uno de los pocos que confió en lo que le decía, en mi inocencia. Conversamos muchas veces del tema, cuando él trabaja como periodista.

¿Qué le parece el impacto que tuvo su nombre en las encuestas?

-Fue un tremendo acierto cuando José Antonio Gómez, que yo lo reconozco, le ofreció el cupo a Alejandro Guillier para que compitiera como senador independiente en Antofagasta por la cercanía ideológica y valórica con los principios radicales y nosotros lo proclamamos. Fue elegido con una tremenda mayoría como senador y nos dimos cuenta que él tenía un tremendo potencial ciudadano. Lo conversamos con él, le dijimos que nos parecía que podía ser uno de los candidatos a Presidente, les explicamos cuál era el escenario de trabajo, que aquí teníamos que verlo en el ámbito de construir una alianza, porque aquí no solo hay que ganar la Presidencia de un país, sino que además, hay que gobernar un país, que hay que hacer bien las cosas.

Pero una de las críticas más grandes a la candidatura de Guillier es quizás que no ha mostrado un programa de Gobierno definido. A meses de las elecciones, ¿cuándo lo va a presentar?  

-Claro que vamos a presentar un programa. Guillier ha hablado de un programa, pero de un programa con los radicales, que durará hasta las primarias. A partir de las primarias, quienes aceptemos tener un candidato único, vamos a definir un programa en su conjunto, un programa que tiene que ver con las cosas de futuro. Los Gobiernos tienen que hablar con las cosas de futuro de 4 años. Los países se construyen a 20, 30 a 50 años, porque lo que tú tratas de buscar son consensos ciudadanos. Que la derecha pierda la elección no significa que está fuera del país. La mirada de la derecha también tiene que estar incorporada, en la medida que corresponda, de acuerdo lo que resolvió democráticamente el Gobierno de Chile.

Entonces, ¿cuáles son los pilares de su programa de Gobierno?

-Guillier ha dicho clarito que los desafíos del próximo Gobierno son salud pública, seguridad ciudadana, previsión social, arreglar los temas de educación pendiente, fortalecer el emprendimiento, regionalización, igualdad de género, deporte recreación y cultura, mejorar la gestión del estado, entre otros. Hay áreas de la gestión del Estado que la derecha si tiene razón, ya que se gasta mucha plata porque no se hacen bien las cosas. Vamos a mejorar la eficiencia, es parte del desafío que se viene. Esas ideas de Guillier y del radicalismo van a ser complementadas, porque estoy convencido de que vamos a ganar la Primaria, con el aporte de las otras miradas, como el aporte de la mirada demócrata cristiana, la socialista, comunista, todos tienen aporte. Incluso la misma derecha, que tienen razón en lo que plantean, cuando los empresarios reclaman estabilidad y reglas del juego claras, son ciertas. Lo que pasa es que tienen que ser reglas del juego claras, estabilidad, pero justas, lo que la gente discute en un sistema democrático.

En este segundo tiempo, ¿qué se viene con la campaña de Guillier?

-Al 14 de abril nuestro esfuerzo mayoritario estará en reinscribir al partido. El senador Guillier nos ha planteado derechamente que usemos su rostro, nos ha acompañado en algunos lugares de inscripción, y lo vamos a hacer. Yo tengo la confianza de que vamos a ir bien. En la RM, según los datos que tenemos, dos tercios de los inscritos son ciudadanos independientes y un tercio los militantes del viejo radicalismos. Osea, Guillier ayuda a la renovación de la política, haciendo un llamado más amplio.

¿Cómo analizan ustedes, a partir de este primer semestre, la baja en las encuestas?

-Yo tengo en la sensación que después de las municipales, donde Alejandro tuvo una agitadísima participación por todo el país, yo creo que bajó el ritmo natural del cansancio y nos demoramos en hacer el diseño de la segunda parte de la campaña. Esta segunda parte de la campaña tiene que ver con la conformación de los comandos ciudadanos independientes, tiene que ver sus tips de carácter programático. A Guillier le han pegado mucho por ese tema y sabes por qué, yo creo que porque no hemos sido precisos.

¿Qué les ha faltado para avanzar?

-Nos ha faltado tener una relación mucho más estrecha, ampliar la base de apoyo elitístico como digo yo. Esta relación con los partidarios radicalistas, con los independientes y con los dirigentes que ven a Guillier con buenos ojos, porque las alternativas que se presentaron no son alternativas ganadoras, porque la primera obligación que tiene un ciudadano que se identifique con la centro izquierda, o la izquierda, o el centro, es evitar que gane la derecha. Nuestro Gobierno quiere generar oportunidades, corregir estos bolsones de inequidad, de trabas que tiene el desarrollo, entregar educación de calidad, facilitar el empleo para las mujeres.

En ese sentido, y como parte de la Nueva Mayoría, ¿qué autocrítica le haría al segundo periodo de Bachelet?

-En el Gobierno de la Presidenta Bachelet han habido un montón de errores que nos afectan como ciudadanos. Siendo buenas ideas, terminan mal recepcionadas directamente por los beneficiarios. Por ejemplo, el rechazo que hay a la reforma de educación por los propios beneficiarios. No puede ser que se ofrezca educación gratuita a las familias y el 60% diga que no la quiere o que no le gusta. Hay problemas de enfoque, de énfasis que tenemos que corregir y eso lo conversamos.

Usted es uno de los defensores de las primarias en la Nueva Mayoría

-Hoy en día, encuestas más o encuestas menos, los dos candidatos que aparecen liderando las posibilidades de dirigir nuestro Chile, Sebastián Piñera y Alejandro Guillier. Sin embargo, los radicales hemos dicho hasta el cansancio, desde el primer día de la elección del candidato de la Nueva Mayoría, que se requiere un paso previo, debe hacer se a través de un proceso democrático y participativo que son las primarias legales, que se van a celebrar el 2 de julio. Y de eso no nos hemos apartado.

¿Cómo cree usted que se proyectarán estas presidenciales, considerando la baja convocatoria de los votantes?

-Tenemos que reencantar a la ciudadanía, que haya alternancia, hay que limitar a los políticos que se eligen por seis y siete periodos, son suficiente dos periodos son suficientes, tengo que generar espacios para las nuevas generaciones. Los viejos ciudadanos no podemos permitir, después de la lucha que dimos contra la dictadura para restablecer la democracia, porque existan las libertades y la alternancia de los gobiernos, que las nuevas generaciones, por distintas razones, porque lo hemos hecho mal, digan no estoy ni ahí con la política y la democracia. Eso es extremadamente grave, porque el único sistema que resuelve de verdad los problemas de una sociedad, en especial la sociedad chilena porque es injusta, es el sistema democrático. Ojalá en los próximos años, resueltos los problemas de corrupción, poniendo en práctica las leyes que separan la política de los negocios, permitan que la gente entienda que la democracia es el sistema de convivencia natural para resolver nuestro conflictos y que usen el derecho de decir no estoy de acuerdo contigo y voto por el otro.

 

 

 

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