Una mosca: la clave para determinar cuánto ha afectado el cambio climático a la Antártica

La mosca antártica es muy sensible a las temperaturas y es por ese motivo que radica su importancia en el cambio climático y los resultados que el insecto ofrezca luego de su estudio.

Por Nathaly Lepe

La grieta en la plataforma Larsen C y el descubrimiento de lagunas y cascadas en la Antártica, es una materia que preocupa a la comunidad científica internacional, y aunque no existe certeza aún, la mayoría de los estudios apuntan al cambio climático como la causa principal de los cambios que ha sufrido el continente helado.

La respuesta a esta interrogante podría estar ligada de acuerdo con la investigación del biólogo marino chileno, Felipe Simoes, a una mosca.

El profesional, que pertenece al proyecto financiado por el Instituto Antártico Chileno (INACH) “Dípteros en regiones sub-antárticas y antárticas: ¿Están listos para los cambios?”, de la ecóloga Tamara Contador (Universidad de Magallanes) recorrió diversos sectores en busca del único insecto alado en el prístino continente.

A bordo del buque de la Armada de Chile “Aquiles”, Simoes transitó por la parte norte de la península Antártica en busca de este insecto, que se encuentran habitualmente en lagos y cercanías a estos, para hacer un muestreo de estas especies, junto con su filogeografía, además de la genética.

“Extrajimos el ADN de los individuos para efectuar la secuencia de cada uno de los individuos y poder ver si existe o no una estructura similar acá y en otros lugares donde está la misma especie tanto en Chile como en las islas Georgias del Sur. Cada uno de los lugares que hemos trabajado con esta mosca antártica, tiene una característica diferente (isla Decepción, Navarino, bahía Fildes). En la isla Navarino este insecto se encuentra en musgos acuáticos”, añade el magister en biología animal. 

Los integrantes de la expedición lograron recolectar entre treinta y cincuenta individuos (de unos cinco milímetros) por cada sitio muestreado en la parte norte de la península Antártica, con e l fin de determinar cuánto es el tiempo desde que son larvas hasta llegar a la adultez. 

Este tipo de insecto es esencial para tratar de reconstruir la historia geográfica de la región de Magallanes y Antártica Chilena, utilizando biogeografía con genética. La importancia radica en que estos organismos vivos son muy susceptibles a los cambios de temperatura por mínimos que estos sean. Si sube la temperatura en una isla determinada en el territorio antártico, sin duda, esto puede afectarlas. A su vez, si baja en otro sector, se puede morir una gran población de estos individuos.

La mosca antártica es muy sensible a las temperaturas y es por ese motivo que radica su importancia en el cambio climático y los resultados que el insecto ofrezca luego de su estudio.

La mosca mantiene un ciclo anual y los adultos se reproducen en la época estival, es decir, se mantienen como larva y permanecen así hasta el próximo año cuando ya alcanzan la adultez. Un tiempo prolongado para estas especies y que se denomina biopausa.

“Los estudios que estamos haciendo con esta mosca, no se han hecho antes. Sí se han efectuado investigaciones similares, pero con otros especímenes. En Antártica, además existe una mosca similar, que es la más estudiada y descrita en los textos, denominada Belgica antarctica, pero este individuo, también endémico, no tiene alas, a diferencia de la Parochlus steinenii, que es menos estudiada y se puede encontrar desde la ciudad de Bariloche, Argentina, hasta las islas Shetland del Sur”, concluye Simoes.

Contenido Patrocinado
Loading...
Revisa el siguiente artículo