1,4 millones de habitantes del Gran Santiago empeoraron su calidad de vida en los últimos 5 años

Mientras Las Condes lidera ranking, Lo Espejo se ubica al final de la tabla, ambas tanto a nivel nacional como regional. Especialista en urbanismo destaca que esto es reflejo de una consolidación de un modelo de ciudad que segrega.

Por Pablo Contreras

Un importante empeoramiento de la calidad de vida urbana experimentó la capital en los últimos cinco años. Esta es una de las principales conclusiones que arrojó el análisis del período 2013-2017 contenido en el Índice de Calidad de Vida Urbana (Icvu) 2017, elaborado por el Núcleo de Estudios Metropolitanos de Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Pontificia Universidad Católica (PUC) y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) a nivel nacional.

El indicador toma en cuenta factores como Vivienda y Entorno, Salud y Medio Ambiente, Condiciones Socioculturales, Ambiente de Negocios, Condición Laboral, Conectividad y Movilidad.

En base a todos esos aspectos, el informe revela que de las 41 comunas del área metropolitana analizadas, las ubicadas en el rango inferior debido a que tienen los peores datos en dichas variables, aumentaron de 12 a 22 entre 2013 y 2017.

De esta manera, de 2,2 millones de personas que hace cinco años vivía en desventajosas condiciones, este año subió a 3,6 millones, equivalente al 50,1% de los habitantes del Gran Santiago, mientras que sólo en 20,6% vive actualmente en las que tienen la mejor calidad de vida (24,5% en 2013), representando 1.477.137 habitantes.

El coordinador del equipo de trabajo de la PUC, Arturo Orellana, destacó que en el caso de la capital “existe una importante falencia en la provisión de bienes y servicios, tanto públicos como privados, en un creciente número de comunas, que sólo algunas de ellas han logrado revertir -como es el caso de San Miguel y Macul- mediante procesos regulados de densificación y buena conectividad”.

 

Se consolida la segregación

Que el número de comunas con malos niveles de calidad de vida sea mayor, arrastrando a más personas respecto de hace cinco años, tiene que ver con que “se han consolidado dinámicas de segregación social y espacial que tienen larga data”, asegura Francisca Astaburuaga, directora del Centro de Innovación en Ciudades de la Universidad del Desarrollo (UDD).

A eso, la académica suma factores como el aumento de la congestión vehicular y de la percepción de inseguridad. “Esto acentúa los conflictos presentes en las comunas más vulnerables del país, que en gran parte se concentran en la capital”, resalta.

La falta de bienes y servicios que hace mención Orellana en las comunas más desfavorecidas, que van desde cantidad de cajeros automáticos hasta cantidad de recorridos del Transantiago, por ejemplo, se relaciona directamente con que éstos “están fuertemente concentrados en los sectores de la ciudad que tienen mayor conectividad, flujo de personas y que concentran capacidad de consumo. Estos sectores están precisamente en las comunas que aparecen con mejor calidad de vida”, subraya.

En ese sentido, indica que un esfuerzo más efectivo para mejorar dicha situación debería apuntar a “trabajar de manera más integrada la planificación de temas clave como Transporte, Educación, Salud y Vivienda, entre otros”.

En la presentación de este informe, el gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción, Javier Hurtado, destacó que queda en evidencia que “resulta evidente la importancia de que las ciudades y las comunas planifiquen su desarrollo a largo plazo y cuenten con planes reguladores propios, que actualicen sistemáticamente”.

Algo con lo que coincide la académica de la UDD, para quien la planificación es clave para evitar y revertir procesos de deterioro urbano, aunque insiste en que resulta ser más clave “la necesidad de una planificación a nivel metropolitano que pueda abordar los problemas con visión de ciudad”.

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