KiVa: ¿se puede traer el exitoso sistema finlandés contra el bullying a Chile?

Por Sandra Quevedo

En los últimos años Finlandia se ha destacado por su gran nivel educativo, que se ha evidenciado en pruebas internacionales, pero además de contar con altos estándares en el área educacional, los finlandeses crearon un sistema contra el bullying escolar que resultó un éxito y se está implementando en varios países del mudo.

KiVa, de sus siglas en finlandés (Kuisaamista Vastaan:  en contra del bullying), este es el nombre del programa que se creó en la Universidad de Turku y ha resultado ser exitoso para 30 mil estudiantes entre 7 y 15 años.

¿Cómo funciona KiVa?

El sistema finlandés tiene un trabajo con todos los actores involucrados en este problema de violencia escolar. Además de tratar de forma directa a las víctimas y victimarios, pone especial énfasis en los testigos, generando que tanto estudiantes como profesores se hagan partícipes del problema.

Debido al éxito, KiVa se ha exportado a más de 20 países de Europa y desde hace poco tiempo está llegando a latinoamérica, por eso surge la duda ¿se puede implementar KiVa en los colegios chilenos?

De acuerdo a la psicóloga y académica de la Universidad de Santiago, María José Rodríguez, KiVa tiene un buen enfoque para empezar a tratar el tema, pero se hace indispensable adaptarlo a cada contexto, es decir más allá de la cultura del país, se debe tener clara la realidad de cada colegio.

“Todas las intervenciones requieren un enfoque sistémico, tal como lo hace KiVa, trabajando de forma preventiva y cuando ya se está desarrollando el problema, pero lo importante es fijarse en un primer punto en el entorno e identificar el tipo de bullying, ya sea acoso sexual, psicológico, discriminación racial, etc”, explica María José Rodríguez.

En torno a la técnica que se utiliza, otra especialista del área manifiesta que se hace trascendental tratar el tema con toda la comunidad escolar, para que todos sepan los roles que deben jugar.

“Es súper importante poder tomar en cuenta a la víctima, victimario y también a los observadores, porque del mismo modo son partícipes de una u otra manera, por ejemplo si se están riendo están siendo cómplices de lo que está pasando, si se angustian y no saben que hacer también, el que quiere ir a avisarle a una autoridad lo que está pasando va a tener un componente importante desde el punto de vista emocional”, afirma María Paz Altuzarra, psicóloga clínica especialista en adolescencia de la Clínica Universidad de los Andes.

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