Sebastián Zulueta: "En el camino las niñas van siendo incentivadas para salir de la educación”

El próximo 31 de mayo, el director ejecutivo de América Solidaria expondrá en el II Encuentro de Jóvenes por la Alianza del Pacífico.

Por Camila Albertini

El próximo 31 de mayo, el director ejecutivo de América Solidaria expondrá en el II Encuentro de Jóvenes por la Alianza del Pacífico en donde mostrará la visión de su organización en el panel “Trabajo con sentido para transformar el mundo”.

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¿Cual es tu visión sobre la empleabilidad juvenil en Chile y Latinoamérica?
– Un 84% de los jóvenes con estudios técnicos declaran tener una ocupación versus el 27% de aquellos que sólo declara haber cursado educación primaria. Claramente ahí hay una diferencia que está directamente relacionada a la educación en general.
Si lo llevamos a nivel de Latinoamérica y el Caribe, la OIT nos muestra que, en términos generales, el desempleo urbano en los jóvenes es de 13,3%, que ya es más del doble que la tasa promedio de desempleo en la región (6,1%). También vemos que las características de los jóvenes que están ocupados tampoco es la mejor porque 6 de cada 10 niños que está en el trabajo lo hace en el empleo informal. Entonces también cabe preguntarse cuáles son los empleos que facilitan un buen futuro y cuáles son las peores prácticas del empleo que muchas veces impiden un desarrollo y mejores aprendizajes para el futuro.

 

¿Cuáles serían estas malas prácticas?
– Hay todo un mundo de empleabilidad informal que va desde la venta de boletos de lotería en distintos países, o la práctica de actividades agrícola no regularizada donde no se cumplen las condiciones básicas de protección de los trabajadores en cuanto a la salud. En la minería informal hay mucho trabajo juvenil, me atrevería a decir que por toda esa línea hay mucho trabajo precario.
Por otro lado, según la OIT en nuestra región hay más de 20 millones de jóvenes que no trabaja ni estudia, los conocidos “ninis”. Es bien impresionante porque 60% de estos niños viene de hogares pobres o vulnerables, pero dos tercios de esos jóvenes son mujeres. Cuando uno ve las estadísticas esto es, principalmente, por el matrimonio precoz, el embarazo adolescente, labores domésticas, y esto tiene que ver con cómo revertir este escenario también. Porque, sobre todo en las mujeres, el mercado informal doméstico es una de las razones que te lleva a terminar el desarrollo del aprendizaje.

 

¿Qué políticas públicas deberían implementarse?
– Hay un problema no sólo de políticas públicas, sino que también cultural de cómo se ve a los jóvenes y cómo se les puede dar, a más temprana edad, una responsabilidad y cómo se puede confiar en ellos de mejor manera. Hay un tema de poder desarrollar apuestas que no sólo afecten la política pública, sino que también trabajen por cambiar los estereotipos y prejuicios.
Hay distintas organizaciones trabajando en eso, como Comunidad Mujer que impulsa a hacerse preguntas, como “qué harás tú en un mundo de hombres” o “esta carrera es demasiado femenina para un hombre”, entre otras. Buscan pavimentar el camino que lleva a construir esa frase y que permite después confiar en el empleo juvenil, pero haciéndose cargo de los principales problemas. La discriminación de género no sólo se ve en los “ninis”, sino que también en los espacios de búsqueda de empleo: un 49% de hombres declara trabajar versus un 34% de las mujeres que declara lo mismo.

 

Las políticas públicas deberían hacerse cargo de esta realidad y ayudar a disminuir las brechas de género.

Una segunda línea es trabajar a nivel de pertinencia. Generamos sistemas de educación superior que privilegian la formación universitaria y el perfil del egresado puede no ser requerido por la sociedad y, por otro lado, el contenido enseñado puede no ser pertinente con lo que, en la práctica, estarán trabajando los jóvenes. Se traduce en una mayor frustración y mayor incapacidad por parte de los jóvenes para entrar al mundo del trabajo y sostenerse ahí dentro.
Después vienen las políticas de empleabilidad. Aparece fuerte un tema que se está impulsando para avanzar que es la educación dual, la que se está aprendiendo de países como Suiza, Alemania y España. Estas estrategias de educación permiten estudiar y trabajar al mismo tiempo, adquiriendo competencias específicas para tu trabajo, lo que es más compatible con el desafío de estudiar, generar ingresos y desarrollar habilidades.
Es un gran desafío para el Ministerio de Educación y es el tema central del Encuentro de Jóvenes de la Alianza del Pacífico.

 

¿Cómo ven, como organización, en el resto de los países esta brecha de género y estereotipos que son urgentes a trabajar?
– El 2014 pasó algo interesante que logró medirse en los resultados de los objetivos del milenio: el porcentaje de mujeres que ingresa a la educación escolar es igual a la de hombres. Esto era impensado anteriormente. Sin embargo, el problema es que en el camino las niñas van siendo incentivadas para salir de la educación. Creo que hay un concepto muy mal usado que es la “deserción escolar”, que en muchos países se ocupa porque pone la responsabilidad en el niño o niña y, en este caso, más que una decisión escolar es una expulsión, porque el sistema educativo no es capaz de incorporar a los niños con sus capacidades y después a los jóvenes con sus requerimientos de aprendizaje y generación de ingreso.

 

¿Y en los países de la Alianza del Pacífico?
– Me atrevería a decir que hay una realidad en nuestro continente y es que la pobreza es mujer, la pobreza es femenina y eso no se puede revertir con simples políticas de ingreso o subsidio, sino que la mejor forma de que la mujer deje de ocupar el protagonismo de la pobreza es dándole las herramientas para que se mantenga en el mundo del trabajo.
La realidad en México y Centroamérica es que muchos niños se ven obligados por su realidad de pobreza o violencia a migrar a otros países y en esos países se transforman en trabajadores informales que tienen que estar generando ingresos para enviar remesas a sus casas. Hay todo un círculo que se eterniza en la pobreza.
Lo hemos visto en Colombia, donde muchos tienen que dejar sus ciudades o pueblos por la violencia y, al llegar a otros lugares, tampoco hay un sistema de incentivo para que los jóvenes ingresen. En Perú también me atrevería a decir que la informalidad es algo muy latente en el trabajo.

 

¿Qué mensaje vas a entregar en tu presentación durante el Encuentro de Jóvenes?
– Hay una línea que es muy importante a trabajar con los jóvenes que es cómo lograr trabajar el sentido de lo que estás haciendo para aumentar más aún las probabilidades de mantenerte en el camino de la educación.

Lo que queremos plantearles a los jóvenes desde América Solidaria es que la juventud sí tiene la capacidad de sumarse a ser protagonistas de transformar la realidad de nuestro continente que es el más desigual del planeta y el más violento y esto se traduce también en altos niveles de corrupción y de pobreza.

Queremos mostrarles que la educación dual es un espacio para encontrar el desarrollo del mundo y que van a lograr un espacio trascendente de estudio, no sólo para que les vaya bien, sino que para transformar el mundo.

 

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