El resurgir de Santa Olga con ojos de niños

A punto de cumplirse seis meses del incendio forestal que destruyó por completo al poblado de la región del Maule, los más pequeños relatan su experiencia.

Por Sandra Quevedo
"Estaba en mi casa ayudando a sacar las cosas, y mi mami nana lloraba en la pieza mientras decía "yo vivo aquí y me muero acá", yo le decía mami vente con nosotros y se ponía más a llorar cuando veía el incendio, después llegó mi tío que echaba todas las cosas en el auto que no tenía ni espacio, nos fuimos y se quemó todo"
Así recuerda Maira Loyola (8) el incendio forestal del 26 de enero de este año, que arrasó con su casa y las más de mil viviendas que existían en la localidad de Santa Olga.
A casi medio año de la tragedia que afectó a Constitución y sus alrededores, los efectos se hacen visibles más allá de la destrucción de los pueblos, son los niños quienes presentaron secuelas en sus conductas.
Un 46% de los estudiantes entre 4 y 8 básico de la Escuela rural Enrique Mac Iver, que estaba ubicada en Santa Olga, presentaron síntomas relacionados al estrés post traumático, de acuerdo a una encuesta de salud mental que elaboró la Fundación Fútbol más junto a Unicef.
"Los niños actuaban de forma más impulsiva, e incluso muchos más agresivos, pero ahora se ve un cambio hacia el respeto y compañerismo, hoy ellos solos se muestran tarjeta verde porque lo hacen bien", explica Henry Sanhueza, profesor de educación física y monitor de Fútbol más.
Para poder disminuir este porcentaje, desde mediados de marzo se ha desarrollado una intervención en el mismo colegio Enrique Mac Iver, que fue reubicado en Constitución, con un proyecto que brinda apoyo psicosocial y emocional a los niños afectados a través de actividades deportivas.
"Estoy contenta con las actividades que ahora nos hacen, porque ahora estamos más juntos con mis compañeros y entre todos nos apoyamos y disfrutamos y se olvida poco. Cuando voy para allá (Santa Olga) me pongo a llorar con toda a mi familia y le digo a mi mamá que mejor nos vamos", dice Maira.
Maira es parte de los 2230 niños y niñas beneficiados del programa socio deportivo de Fútbol Más y Unicef, que además de tener actividades lúdicas, capacita a profesores de siete establecimientos educacionales de la zona con herramientas post emergencia, y espacios de participación para la familia y la comunidad.
Actualmente, los niños y niñas afectados por los incendios forestales están reubicados en distintos colegios de Constitución, y pueden volver a jugar mientras esperan que Santa Olga se reconstruya.
 
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