Santa Olga: así está la zona cero de los incendios forestales de enero

A cinco meses de la destrucción masiva del poblado, la reconstrucción de las viviendas se cruza con el sueño de volver a habitar el sector.

Por Sandra Quevedo

Tenedores quemados, zapatillas tiradas y escombros en el suelo: esta es la primera postal que recibe a la llegada de Santa Olga, pueblo que fue completamente destruido tras los incendios forestales de la madruga del 26 de enero de 2017.

A la entrada de la localidad que albergaba a más de 5.500 habitantes, se aprecia un cartel con el título “Nueva Santa Olga”, en el que se mencionan los proyectos que se están ejecutando para que las familias que ahora fueron reubicadas en zonas aledañas, puedan volver a la normalidad con los servicios básicos.

Tras el incendio, desde el municipio han otorgado ayudas a las familias, las que se han canalizado a través de los centros comunitarios y seguirán con la asistencia hasta el próximo mes.

“Hemos trabajado intensamente con todas las juntas de vecinos y organizaciones sociales para seguir apoyando a los afectados, no hemos dejado a ninguna familia de lado, los estamos visitando a todos una vez al mes lo que seguirá pasando hasta el mes de julio”, explica el alcalde de Constitución, Carlos Valenzuela.

La destrucción que aún se aprecia, se mezcla con los recuerdos y frases de aliento que los mismos pobladores escribieron en las pocas paredes que aún quedan en pie, como el “aguante Santa Olga” que se ve en el pasillo del colegio Enrique Mac Iver, que a meses de la tragedia se encuentra en ruinas.

Al avanzar por el sector norte del lugar, banderas chilenas flamean con nombres de las familias y rut de algunos de sus integrantes, las que fueron puestas para marcar el territorio donde se encontraban sus viviendas antes que fueran quemadas y no destruyan los cimientos existentes.

Las marcas que recuerdan lo ocurrido hace cinco meses, quedan de a poco atrás al acercarse al centro del pueblo, donde el ruido de las máquinas y los gritos de los trabajadores envuelve el lugar de construcción de las cerca de mil viviendas que se vuelven a levantar por mandato del Serviu.

Según comenta uno de los jefes de obra de la reconstrucción, desde hace un mes y medio están recobrando la urbanización del sector, pero debido al volumen de las viviendas, estima que se podrá volver a la normalidad en cuatro años.

“En total entre Santa Olga y Los Aromos son 1.500 casas y en promedio se están haciendo dos mensuales, por eso yo calculo que en cuatro años va a estar todo listo, es la realidad de las cosas, porque falta que llegue el agua y después tienen que colocar la luz”, cuenta Francisco Garrido, jefe de obra de una parte de la reconstrucción.

Mientras los trabajadores siguen con sus funciones, algunos vecinos deambulan por el sector para ver como avanzan las obras, y otros recuerdan como eran sus vidas aprovechando de soñar con una vuelta al lugar.

“Era muy bonita mi casa y la extraño, echo de menos jugar a la pelota en la cancha con mis amigos. Me gustaría volver, pero va a ser todo diferente po, ahora pueden hacer casas lindas, pero voy a sentir que no va a ser la misma de antes”, expresa Kambel Donoso, un niño de 9 años que fue afectado por el incendio.

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