Daños en el borde costero: el negativo diagnóstico de expertos ante el aumento del fenómeno de las marejadas

"La serie de eventos que hemos tenido debería llevarnos a establecer un trabajo conjunto entre las autoridades publicas, el mundo privado y la comunidad con el fin de tomar medidas para realizar un desarrollo sustentable y seguro", analizó el experto en Gestión de Emergencias Michel De L'Herbe.

Por Christian Monzón

Durante el pasado fin de semana largo nuevamente las marejadas se robaron el protagonismo en la zona central del país. Daños en Caleta Portales, suspensión del Merval en Valparaíso y el cierre de calles en el borde costero fueron parte de las consecuencias que dejaron las "olas anormales".

Este escenario, que años atrás era más distante, en el último tiempo ha sido más habitual, siendo el punto más álgido el 2016 de acuerdo al Centro Meteorológico de Valparaíso de la Armada, quienes dieron 56 alertas por eventos de este tipo, la cifra más alta de la última década.

Esta situación ha generado múltiples debates: ¿las construcciones en las cercanías del mar están capacitadas para soportar las olas?, ¿existe una planificación adecuada para poder mitigar los efectos dejados por las marejadas? O bien, ¿se debe seguir construyendo a orillas de la playa?. Para el experto en Gestión de Emergencias Michel De L'Herbe, estas interrogantes existen debido a la "debilidad  en materia de planificación territorial que hemos tenido, y esto no implica no construir en el borde costero, sino implica intervenir el borde costero considerando las amenazas como las marejadas y eventualmente los maremotos, y se generen medidas de precaución".

"La serie de eventos que hemos tenido debería llevarnos a establecer un trabajo conjunto entre las autoridades publicas, el mundo privado y la comunidad con el fin de tomar medidas para realizar un desarrollo sustentable y seguro, tanto en la actividades recreativas, en las turísticas y con el respeto de las tradiciones y la cultura local, como es lo vinculado en la pesca artesanal", expresó a Publimetro.

En ese sentido, remarcó que tras el terremoto y tsunami ocurrido en Chile el 27 de febrero de 2010, "salieron muchas opiniones con una mirada centralista de querer eliminar todo lo que exista en el borde costero". Por lo mismo, afirmó que más que pensar en qué se debe hacer, la mirada debe apuntar "más que nada a lo que no debemos hacer, que es no intervenir de mala manera el borde costero. Hay fotografías donde le hemos ido quitando espacio".

Dentro de ese ámbito, mencionó "la polémica del hotel que se construye en Concón" (Punta Piqueros), asegurando que "no hay soluciones mágicas, sino que existen procesos de planificación integral".

"Una de las medidas que resultan acertadas es que en el borde costero las edificaciones no tengan subterráneo o algunas iniciativas que el primer piso no sea de habitaciones, pero esas medidas pueden tener sentido sólo en el contexto de una planificación de ciudad", agregó L'Herbe.

Por su parte, el ingeniero civil oceánico de la Universidad de Valparaíso Mauricio Molina también se centró en el ámbito de la planificación como piedra angular para mitigar los efectos de las marejadas en el borde costero.

"Es necesario evaluar todo lo que puede construir. No construir por construir, porque también hay que ver que la culpa no es del chancho sino de quien le da el afrecho. Hay personas que simplemente piensan en sus negocios, lo cual es valido, pero también hay una autoridad que debe velar por la seguridad de las personas y de las estructuras. Más que decir 'no construir en el borde costero', es evaluar lo siguiente: ¿Es necesario construir esto en el borde costero considerando las implicancias? Debemos pensar antes de actuar", reflexionó.

Agencia Uno Los daños que dejó las marejadas en Caleta Portales. Agencia Uno

Respecto a las falencias que existen en el país para hacer frente a este problema, el experto señaló a Publimetro diversos factores a considerar:

  • Falta de información sobre los oleajes: es necesario contar con información que sea detallada y eso es una de las grandes falencias que existen en Chile. Por ejemplo en caso de los terremotos, Chile está super bien posicionado a nivel estructural para aguantarlos y tiene una red de sismógrafos impresionante, mientras que con suerte tenemos una boya en Valparaíso. Existe una falencia muy grande en torno a la medición de oleajes.
  • Estructuras de protección del borde costero: las costas son sistemas dinámicos. Las playas por ejemplo se mueven y si yo coloco cualquier estructura lo que voy a terminar provocando es alterar el comportamiento de esas playas. Un ejemplo de eso es playa Recreo o Los Artistas, que son playas que hoy día no existen pero si si existían a principios de 1900, que eran playas fabulosas donde iba la elite viñamarina y que se perdieron justamente porque construyeron obras de protección que no consideraron la supervivencia de la playa. No es llegar y colocar una estructura.
  • Las edificaciones en las cercanías de la playa: por ahí hay algunos que dicen que 'los desastres naturales no existen, sino que vienen por la presencia personas en lugares que no deben estar' y justamente la presión inmobiliaria en el borde costero está haciendo haciendo más notorio la existencia de estos fenómenos porque construyen viviendas y propiedades en lugares que son amenazados. Lo mismo ha pasado con los aluviones en el norte, las casas están construidas donde están los cauces de los ríos y estamos preocupados porque la casa se destruyó, cuando deberíamos estar preocupados porque la casa no se construya ahí. También hay una materia desde el punto de vista de la planificación urbana que se tiene que trabajar, porque no necesariamente todo es proteger lo que se construya. La presión inmobiliaria es un factor determinante en este tema".

Pese a estos puntos, Molina coincidió finalmente con L'Herbe que pese a las precauciones que se deben tomar en cuenta a futuro producto de las marejadas, no hay que caer en extremismo, afirmando que "no construir completamente es como mucho, porque el borde costero es un patrimonio sobre el cual se puede hacer uso, por materia de turismo o recreación. Pero si es necesario evaluar".

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