Las dos caras del inicio de San Fermín: mientras unos celebran otros protestan por las corridas de toros

Lo que concita mayor atención son los encierros, en los que cada mañana cientos de personas se lanzan junto a seis toros en una carrera por las estrechas calles del centro de Pamplona, donde los más temerarios corren cerca de las astas de los animales.

Por Javiera Ortiz

Un mar compuesto por miles de personas vestidas de rojo y blanco se empapó con vino en Pamplona para marcar el inicio de las fiestas taurinas de San Fermín, la festividad española más conocida internacionalmente.

Con el grito de "¡Viva San Fermín!" desde el balcón del Ayuntamiento de Pamplona y el lanzamiento de un cohete conocido como "el chupinazo", se dio inicio al mediodía al jolgorio, que se prolongará por nueve días en las calles de esta ciudad del norte de España.

"Es la bomba, es lo más, no hay palabras para definir esto", expresó al canal público TVE Paula Remírez, una de las dos voluntarias de la organización de caridad DYA Navarra, que tuvieron el honor de encender el petardo este año.

Miles de fiesteros, muchos de ellos venidos de todas partes del mundo, vitorearon, bailaron y se rociaron con sangría y vino barato en el centro histórico, tornando sus vestimentas blancas en rosas.

Desde los balcones de los apartamentos, muchos otros observaban a la multitud.

Con el recuerdo fresco de la quincena de denuncias por agresiones sexuales en las fiestas del año pasado, entre ellas una violación colectiva a una joven de 18 años por parte de cinco hombres de Sevilla, las autoridades han reforzado su campaña contra estos abusos.

Los cinco hombres, que filmaron la violación, están en prisión esperando juicio. Entre ellos hay un guardia civil y un militar.

En tanto, decenas de mujeres y hombres naturalistas y miembros de la organización PETA de defensa de los animales se manifestaron semidesnudos en las calles de Pamplona.Con cuernos en la cabeza y cubiertos con pintura rojo sangre y consignas en contra de la violencia contra los animales, buscaron simbolizar la crueldad que se ejerce contra los toros en las todavía populares celebraciones taurinas en España.


"Desde mañana, en esta ciudad, más de 50 toros serán torturados hasta su muerte. Serán perseguidos y conducidos por una multitud hasta la plaza de la vergüenza, y los últimos minutos de su vida estarán llenos de sufrimiento y tortura. Sabemos que no podemos detenerlo, pero nos quedaremos aquí para que esas muertes no pasen desapercibidas", dijo la directora en España de AnimaNaturalis, Aida Gascón.

Las organizaciones defensoras de los animales vienen reclamando sin suerte el fin de las corridas de toros en España y de los encierros de San Fermín, en Pamplona.

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