¿La desaceleración económica les pega a todos por igual?

Si bien la economía chilena atraviesa por una desaceleración, hay sectores que pasan por un gran momento.

Por Pablo Contreras

La economía está estancada y el desempleo crece. Son dos hechos que marcan las estadísticas y la realidad que vive la sociedad, pero que contrastan con otros números que dan cuenta que no todos perciben igual el actual momento del país.

Sólo dos ejemplos: las ganancias de la banca aumentaron un 14,9% hasta mayo, acumulando US$ 1.556,8 millones; y las utilidades de las isapres aumentaron un 62%, logrando más de $51 mil millones mientras que las de las AFP se incrementaron  un 42,1% durante el primer trimestre, alcanzando los $116 mil millones.  ¿Cómo estos antecedentes se relacionan con la desaceleración?

“Estos indicadores dicen poco respecto del crecimiento del PIB y del cambio real de la economía chilena”, sostiene Javier Irarrázaval Lazcano, académico de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián (USS), quien añade que, por ejemplo, los beneficios obtenidos por estas dos últimas industrias mencionadas “representan, respectivamente un 0,2% y un 0,03% del PIB 2016 (…) Así, estos indicadores, si bien son muy populares, son poco decidores sobre los avances de la economía real en su conjunto”.

Y es que el sector minero, uno de los más importantes del país, perdió sobre US$ 1.500 millones el año pasado, al menos el privado, mientras que Codelco logró revertir los números rojos y cerrar con ganancias de US$ 500 millones.

Pese a ello, esta dualidad que se da entre grandes empresas con millonarias ganancias y una economía desacelerada que afecta al bolsillo del chileno común, tiene que ver, según Marco Kremerman, investigador de la Fundación Sol, con “las características del modelo socioeconómico chileno que es altamente concentrado y que tiene una serie de instituciones que favorecen a los grandes grupos económicos principalmente, y eso hace que en momentos de debilidad de la economía y desaceleración, existan todas las posibilidades de poder seguir manteniendo los niveles de ganancia e incluso los niveles de ingreso, pero disminuyendo costos”.

En ese sentido, sostiene que pese a que las personas deben restringir su consumo y les cuesta más encontrar un empleo, “para los grupos económicos sus datos y sus ganancias siguen siendo boyantes”.

El factor deuda

Sin embargo, pese a lo anterior, hay datos que también contrastan con esa realidad. Un ejemplo es el mercado automotriz, ya que en mayo la venta de autos nuevos creció un 24,6% anual acumulando un incremento de 16,2% en lo que va de 2017. En contraste, el desempleo ha seguido creciendo, según el último informe del INE, en el que llegó al 7%.

Al respecto, el académico de la USS señala que este último incremento se dio porque en el último período de análisis se registraron más personas, las que antes estaban inactivas –no buscaban empleo-, y ahora sí están buscando trabajo, más que por una reducción de los ocupados. Y pese a que aclara que “no hay una relación directa entre una mayor morosidad y un leve aumento del desempleo”, reconoce que  “a marzo de 2017 efectivamente ha aumentado el número de deudores morosos en casi un 10% anual”.

Es en esto último donde Kremmerman pone el acento, ya que según los datos de Dicom Equifax, “es una explicación de cómo con bajos salarios y con problemas para mantener los empleos la demanda interna se sigue dinamizando”, es decir, la gente sigue comprando, indica.

Otro antecedente que agrega a la discusión el economista de la Fundación Sol es que el mercado del lujo en Chile registró ventas por sobre los 600 millones de dólares el año pasado, un 10% más que en 2015.

“Dado que el 0,1% de la población está llevándose el 20% de los ingresos que se generan en el país, eso explica que la demanda de bienes de lujo aumente y eso hace y justifica la sensación de la población de que muchas de las personas están en una situación inferior que hace un año atrás, pero un grupo pequeño está incluso en una situación mejor”, sostiene Kremerman.

Desde la otra vereda, Irarrázaval explica que “cuando hablamos de la economía en términos generales, hablamos de promedios (…) por supuesto que éstos pueden tener una gran dispersión de resultados. Por ejemplo, el retail y la minería no han crecido mucho, aunque quizás sí la industria automotriz, las AFP y las isapres. En su conjunto, la economía nacional no está creciendo sobre el 2%, pero esto no quiere decir que algunos sectores crezcan mucho más y otros mucho menos. ¿Es eso ilegítimo? No me parece”.

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