EEUU, Corea del Norte y la economía

  • Director de Economía para todos – www.economiatodos.cl

Estados Unidos es la economía más grande del mundo. El valor de su producción alcanza los 19.285 billones de dólares, los que representan un 15,6% del total mundial y es 43 veces superior a la de Chile. Desde 2014 los norteamericanos sacan cuentas alegres, pues llevan 3 años consecutivos de crecimiento económico superior al 2%, los que los tienen cerca del “pleno empleo”.  Así, tras casi una década, parecieran cicatrizar las heridas de la crisis de 2009.

Quizás, este buen presente, es el que les permita ser tan desafiantes con uno de los últimos bastiones del comunismo de antaño en el mundo: Corea del Norte.

Su economía es pequeña. Si bien sus cifras son dudosas, fuentes internacionales afirman que el valor de su producción es de 40 billones de dólares, una décima parte que la de Chile. Compuesto por poco más de 25 millones de habitantes, su economía es totalmente dirigida por el Estado. Básicamente, todas las personas se dedican a trabajar para el Gobierno, principalmente en la industria de metales, armas, agricultura y farmacología, sectores que las autoridades quieren priorizar.  A cambio, las personas reciben bajos salarios, pero adicionalmente el suministro directo de bienes y acceso gratuito a servicios públicos, provistos y financiados por el Estado.

Si bien Corea del Norte es autosuficiente, cifras no oficiales revelan que mantiene comercio con Corea del Sur y China, nuestro principal socio comercial. Adicionalmente, el gigante asiático financia año a año parte de su presupuesto, lo que les permite subsistir. ¿Por qué? Estados Unidos tiene como muy buen aliado a Corea del Sur y Japón, donde tienen presencia militar y diplomática.

Si Corea del Norte desaparece, los norteamericanos podrán estar al lado de la frontera china: el país que en cinco años más los desplazará como la economía más grande del planeta.

Las relaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos están en tensión. Más de alguno ya especula con el inicio de una guerra, donde la supremacía económica una vez bien pudiese ser la explicación.