Otra agencia más que nos baja la nota: Fitch recorta calificación crediticia de Chile

La entidad resalta un débil crecimiento más allá de lo esperado tras el súper ciclo del cobre y espera que la sólida estabilidad fiscal del país se mantenga luego de las elecciones presidenciales.

Por Publimetro
AFP
Otra agencia más que nos baja la nota: Fitch recorta calificación crediticia de Chile

El pasado 13 de julio se prendieron las alertas cuando la agencia clasificadora de riesgo Standard & Poor’s rebajó la nota crediticia de Chile por primera vez en 25 años.

Pero ahora la agencia Fitch es la que se suma y también le baja la nota a Chile, pasando de “A+” a “A” con perspectiva estable.

Lo que motivó a esta entidad a tomar esta decisión se basa en el “prolongado período de debilidad económica y menores precios del cobre, que están contribuyendo a un deterioro sostenido del balance soberano”.

Si bien destaca que la deuda pública con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) sigue estando muy por debajo de la mediana, “ha aumentado considerablemente de los bajos niveles que respaldaron la mejora de Chile a A+ en 2011”, añadió Fitch.

Por otro lado valora que el gasto del Estado en el último tiempo haya sido prudente, basado en aumentos de impuestos protegiendo a la economía durante los menores ingresos de cobre, sostuvo que “esto implica una cierta erosión en el espacio fiscal para afrontar las crisis futuras”.

Esta agencia también destaca la “sólida gobernabilidad y un marco de políticas creíble que ha preservado la estabilidad macroeconómica”, pero espera que esta cualidad se mantenga después de las próximas elecciones.

En ese sentido, llama la atención en que la “debilidad del crecimiento económico de Chile tras el super ciclo de minería dura más de lo esperado”. Al respecto, su proyección para este 2017 es de 1,4%, mientras que espera una recuperación para 2018 con 2,4% y 2,8% en 2019.

En tanto, Fitch proyecta que la deuda del gobierno general aumentará hasta el 25% del PIB en 2017 de 21% en 2016, y alrededor de 30% del PIB para 2019, “impulsado por déficits fiscales y otras necesidades de endeudamiento por debajo de la línea (obligaciones legales de pensiones, capitalización de empresas públicas y participación en el mercado de préstamos estudiantiles)”.

En esa línea, apunta a “una reducción gradual de los déficits fiscales después de 2018, y ve limitado al alza para el ritmo de consolidación independientemente de quién gane las elecciones de 2017. El fin del impulso de la reforma tributaria y los compromisos de gastos preexistentes dejarán al próximo gobierno con un presupuesto apretado”, subrayó.

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