Caso Haeger: Tribunal analiza tesis de robo con homicidio pese a escabrosos relatos de supuesto sicario

En 2015, José Pérez -supuesto sicario- contó cómo asesinó a Viviana por dinero. Sin embargo, el Tribunal no ha comprobado la responsabilidad del viudo.

Por Jaime Liencura

El Tribunal Oral en Lo Penal de Puerto Montt no puede decir con total certeza que Jaime Anguita (60), el esposo de Viviana Haeger, sea culpable de su asesinato, ocurrido en junio de 2010. Y así, de hecho, terminó la primera jornada del juicio en la tarde de este lunes: con la Justicia analizando la posibilidad de que la muerte se haya dado sólo en un “robo con homicidio”.

Eso, pese a que en la formalización de cargos, el supuesto sicario José Pérez Mancilla, confesó que mató a la mujer tras un mandato que había recibido de parte del mismo Anguita.

En ese sentido, la tesis del robo con homicidio es postulada por la defensa del viudo, que quedó a cargo del abogado Jorge Ponce.

“No sé si el Ministerio Público cree en este parricidio por el elemento ambiguo porque, al final de la acusación, extrañamente aparecen elementos de sustracción, casi cayéndose de la acusación y es una ambigüedad que tiene el Ministerio Público, pero también se refiere al sicariato”, alegó el abogado.

A la primera jornada del juicio llegaron hasta el Tribunal el viudo, acusado de parricidio, y el supuesto sicario, imputado por homicidio calificado.

Escabrosos detalles

Cabe mencionar que en diciembre de 2015 se realizó la formalización de cargos en contra de Anguita y José Pérez. En esa ocasión, el fiscal Naín Lamas relató la confesión que le hizo Pérez sobre el asesinato.

Según el fiscal, el asesinato se habría gestado a principios de 2010, cuando Jaime Anguita -que estaría aburrido de su relación con su esposa- se contacta con José Pérez Mancilla y le ofrece $5 millones para que la “matara e hiciera desaparecer”.

Del relato se desprende que ambos se pusieron de acuerdo para llevar a cabo el crimen. Así, el 29 de junio de 2010, mientras Anguita se va al banco, Pérez debe hacer el trabajo sucio.

Ese día -contó el fiscal- Pérez llegó a la casa del matrimonio y fue recibido por Haeger, quien ya lo conocía: él le había instalado la campana de ventilación. Como la encontró desprevenida, le dobló las manos por detrás de la espalda y la hizo subir hasta el dormitorio. Ahí la hizo arrodillarse frente a la cama y, de espaldas a la víctima, le puso una bolsa en la cabeza “hasta que dejó de moverse y se orinó en el lugar”.

Como el trato era “matarla y hacerla desaparecer”, Pérez Mancilla tuvo miedo de no recibir el resto del dinero y por eso, según dijo el fiscal Lamas, decidió esconder el cuerpo de la mujer en la buhardilla: con ello cumpliría con el trato.

Cuando el trabajo estuvo hecho, el supuesto sicario llamó a Anguita, quien estaba en la oficina de un banco, frente a una ejecutiva. En la investigación se dice que la mujer del banco alcanzó a escuchar que desde el otro lado del teléfono le dijeron a Anguita  “llámame”, dato que genera dudas en el tribunal: podría ser la clave que inculparía al viudo, pero tampoco puede afirmarse con certeza.

Por eso, la Justicia esperará escuchar otros testimonios en el juicio que está recién iniciándose. De hecho, se estima que el proceso puede tardar cerca de un mes antes de que se entregue el veredicto, en un caso que lleva 7 años ya sin resolverse.

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