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Putin rechaza “histeria militar” contra Corea del Norte: “Todo esto puede conducir a una catástrofe planetaria”

Los norcoreanos “no van a renunciar a su programa )nuclear) si no se sienten en seguridad. Por tanto hay que intentar abrir un diálogo entre las partes interesadas”, sostuvo el líder ruso.

El presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió este martes que la «histeria militar» en torno a Corea del Norte puede conducir a una «catástrofe planetaria» y tachó de «inútil e ineficaz» el recurso a nuevas sanciones contra Pyongyang.

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Esta posición augura otro enfrentamiento de Moscú con Estados Unidos, que el lunes abogó por sanciones lo «más fuertes posibles» de la ONU tras el sexto ensayo nuclear de Pyongyang, llevado a cabo la víspera.

Putin, que participa en China en la cumbre anual de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), dijo a los periodistas que «Rusia condena estos ejercicios» de Corea del Norte, «pero el recurso a sanciones de cualquier tipo en este caso es inútil e ineficaz».

«Una histeria militar no tiene ningún sentido (…) Todo esto puede conducir a una catástrofe planetaria, y a un gran numero de víctimas», advirtió el presidente ruso.

Tras el sexto ensayo nuclear de Pyongyang, el más potente hasta ahora, Estados Unidos, sus aliados europeos y Japón anunciaron el lunes que están negociando nuevas sanciones de la ONU contra Corea del Norte.

Sin embargo, la posición de China y Rusia —ambas con derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU— es al incierta.

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Los norcoreanos «no van a renunciar a su programa )nuclear) si no se sienten en seguridad. Por tanto hay que intentar abrir un diálogo entre las partes interesadas» dijo Putin.

Callejón sin salida

El presidente ruso cree que «no tiene sentido la histeria militar, es una camino que nos lleva a un callejón sin salida».

Putin parece sumarse así a la posición de China, que defiende una «solución pacífica» a la crisis norcoreana y quiere la reanudación de las negociaciones con el régimen de de Kim Jong-Un.

En cambio el presidente estadounidense Donald Trump, que prometió el mes pasado «fuego y furia» si Pyongyang prosigue con sus amenazas contra Washington, consideró el domingo que a partir de ahora «cualquier discurso de apaciguamiento ya no funciona» con Corea del Norte.

Como respuesta al ensayo nuclear del domingo, Corea del Sur inició desde el lunes maniobras terrestres con fuego real. La marina surcoreana hizo lo mismo el martes, con la esperanza de disuadir a Pyongyang de cualquier provocación en el mar.

Un nuevo paquete de sanciones presentado por Washington —el octavo— será negociado en los próximos días antes de ser votado en el Consejo de Seguridad el 11 de septiembre, anunció en Nueva York la embajadora estadounidense ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

A principios de agosto, las últimas resoluciones sancionando a Pyongyang —cada vez más severas que las anteriores— fueron adoptadas unánimemente por los 15 miembros del Consejo de Seguridad.

Según fuentes diplomáticas, las nuevas medidas que se negocian esta semana podrían afectar el petróleo, el turismo, el reenvío a su país de los trabajadores norcoreanos en el exterior y a decisiones en el ámbito diplomático.

La bomba de hidrógeno que Pyongyang asegura haber hecho explotar el domingo tenía una potencia de 50 kilotones, cinco veces más que el precedente ensayo norcoreano y tres veces más que la bomba lanzada por Estados Unidos sobre Hiroshima en 1945, según responsables surcoreanos.

Corea del Norte podría ahora tener la capacidad para montar una bomba atómica en un misil que tuviera a su alcance el territorio de Estados Unidos, aunque los expertos no tienen la seguridad absoluta al respecto.

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