Trastienda de la tarde en que Colo Colo llegó a lo más alto del Transición

Pese a la felicidad por el ajustado triunfo, los nervios y la desesperación fue la tónica en el estadio Monumental durante este domingo.

Por Rodrigo Realpe

Incidentes aislados

Los violentos incidentes que protagonizaron las hinchadas de Santiago Wanderers y Colo Colo en Valparaíso en la definición del Apertura 2015, dejaron una mecha que en el Monumental estuvo cerca de volver a encenderse. En la previa del encuentro un grupo menor de barristas se dedicaron a lanzarse objetos en el sector de Magallanes. Sin embargo, el enfrentamiento no pasó a mayores y la presencia de Carabineros evitó algo peor.

Protesta en la Garra Blanca

No fue una jornada más en la Garra Blanca. Aprovechando un año más del Día del Encuentro de Dos Mundos (12 de octubre), la hinchada alba aprovechó la tarde para manifestarse. Dos lienzos llamaron la atención: uno en el sector Arica que decía "A 525 años en Chile continúa con el genocidio" y otro que en Cordillera exigía la libertad de la machi Francisca Linconao.

¿Y la pelotita?

Suele suceder que cuando un balón sale del campo de juego, éste es devuelto por los espectadores, sin embargo esto no ocurrió en el Monumental. Luego de un elevado remate de Marco Medel, la hinchada porteño ni se inmutó en quedarse con la esférica, mientras que el juez Piero Maza tampoco hizo mucho para que lo devolvieran.

Nervios en Océano

Ya es un clásico en la tribuna del Monumental. Los hinchas de Colo Colo comenzaron a desesperarse con el correr de los minutos. La expulsión de Jorge Valdivia encendió aún más los ánimos, si hasta incluso algunos forofos se la emprendieron en contra el Mago por su actuar en la jugada que provocó la tarjeta roja. Finalmente el gol de Paredes apaciguó en algo el fastidio.

Guede calmó a Maturana

Cuando el partido se iba, Nicolás Maturana recibió una dura entrada al borde de la cancha lo que provocó una airada reacción del ex Necaxa quien encaró a su infractor. Sin embargo, antes de que la situación pasara a mayores, el propio Pablo Guede agarró del brazo al 32 de los albos, y con un fuerte reto logró contenerlo.

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