"This is Sparta": la única forma en que los santiaguinos pudieron abordar el Metro tras colapso en sus líneas

Algunos de los atascados llamaron a sus jefes para avisar del infortunio. "Si no me cree, véalo en las noticias", decía uno. Yo, a esa altura, quería llamar a mi mamá para despedirme de este mundo cruel.

Por Jaime Liencura

Este artículo va dirigido a todos los jefes: es verdad, hoy los santiaguinos hemos llegado atrasado por culpa del Metro. Por eso apelo a su comprensión, porque no es fácil que hoy sea lunes y tampoco lo es que el tren subterráneo haya colapsado.

Todo comenzó cerca de las 07:45, cuando la Línea 5 dejó de prestar servicios a causa de una falla eléctrica. El hecho afectó a las estaciones que van desde Bellas Artes hasta San Pablo. Imaginen el resto: ¿recuerdan esas películas de terror donde uno debe arrancar de zombies? Algo así era subirse a un vagón. Y eso lo viví en carne propia.

Estaba yo en la estación Los Héroes de la Línea 1. De pronto, por altoparlantes una voz indica "les informamos que el servicio en Línea 5 está temporalmente interrumpido". En mi mente, de inmediato apareció la burla "Ja, marginales", reflexioné. Segundo y medio después, la misma voz indicó "Estación Los Héroes se encuentra con medidas de contención".  ¡Rayos!

Apenas bajé de la escalera me encontré con un mar de gente. Estaba más lleno que bolsillo de político. Y yo ahí, haciendo presión para poder avanzar algunos centímetros. Ahí se me vinieron todos los términos que usamos los periodistas para estos eventos: "Dantesco", "impresionante", "catastrófico", "Estable dentro de su gravedad". Ah, no pos… ese último es para otro tipo de situaciones.

No mentiré, empujé a la gente también. Pero que levante la mano el que no se ha pegado su empujoncito loco cuando va atrasado a la pega. El tema es que llegué hasta un lugar en el que quedé atrapado: adelante mío había un abuelito, de esos canosos y con movilidad reducida y al lado, había una señora embarazada. ¿A quién de los dos debía empujar? Mi dilema ético me tenía más nervioso que mamá de torero.

Sin posibilidad de moverme más, empecé a ver algunos de mis compañeros de desgracia levantando su mano para grabar y sacar fotos del tumulto que se estaba viviendo en la Estación Los Héroes. Otros llamaban a sus jefes para avisar del infortunio. "Si no me cree, véalo en las noticias", decía uno. Yo, a esa altura, quería llamar a mi mamá para despedirme de este mundo cruel. Pensé que iba a morir.

"This is Sparta"

Pero no. De pronto, uno de los guardias comenzó a decir "avancen, por favor", que a esa altura parecía una broma. Era como poner una pastelería al frente de un gimnasio. Porque nadie podía moverse ni un sólo milímetro.

La cosa es que a las 08:30 llegó un tren vacío y en mi mente apareció la frase ¡This is Sparta! Afortunadamente, tanto el abuelito como la señora embarazada, se movieron y yo, comportándome como si fuera Lionel Messi, terminé esquivando a los obstáculos hasta que llegué al vagón. Quedé en la puerta. Mi mochila también, pero no me di cuenta.

¿Se han fijado que a veces uno va tranquilo en el Metro, pero este no avanza porque alguien no fue capaz de darse cuenta que su mochila impide el cierre de puertas? Todos lo miran con enojo. Bueno, en esta ocasión, yo era el que se ganaba el odio de los pasajeros. Tuvo que llegar una guardia a tratar de empujar, pero como fue imposible, al final la chofer decidió abrir las puertas para que el gil, o sea yo, metiera mis cosas.

Como si fuera poco, a pocos centímetros de avanzar, la voz de la conductora dice "Se les recuerda a los señores pasajeros no interrumpir el cierre de puertas". Por supuesto volví a ponerme rojo. Pero al menos ya iba en camino en trabajo.

Alcancé a mirar afuera. Ahí estaban todavía el abuelito y la señora embarazada. Muy, muy lejos del andén. Muy lejos de subirse al Metro. Quizás nunca lleguen. Y así como ellos, hay otros.

Así que jefes de Chile, no se enojen con nosotros. Tal como dijo cierto ídolo, "no fue culpa mía". Y si no nos cree, véalo en las noticias.

*Las opiniones vertidas aquí no representan necesariamente el pensamiento de Publimetro

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