Sebastián Jaime vuelve a sonreír: "Me fui contento de Católica, hice lo que más pude en un año consagratorio para el club"

El delantero argentino cortó una sequía de seis meses sin anotar con su doblete ante Iquique. Puntero con Unión, recuerda su paso por la UC y advierte a Colo Colo: "Tenemos la posibilidad de pegar un golpe duro y sacar una ventaja grande".

Por Juan Ignacio Gardella

El sábado se cumplían seis meses sin que Sebastián Jaime metiera un gol. Sin embargo, el delantero se sacó la mufa contra Iquique en Santa Laura, al anotar el 2-1 parcial en el 4-2, para que Unión Española quedara como exclusiva puntera del Transición, tras lo cual se descargó.

“Estaba pasando por una sequía”, reconoce el argentino. “Pateé todas las cosas que se me pusieron en el camino y después me quedé enredado en la red. Fue el momento de sacarme esa bronca conmigo mismo. Más encima, pegó en los dos palos, parecía que no quería entrar la pelota. Me saqué esa mochila que venía cargando, porque sabía que estaba en deuda con la gente y el equipo”, agrega.

Y el festejo fue por partida doble, ya que más tarde convirtió el 3-1 con una vistosa pirueta. “Fue algo loco, porque el día anterior habíamos estado jugando un campeonato de fútbol-tenis y me había tirado como 15 chilenas, y todos se reían y me decían ‘tené cuidado’. Ya terminando, me tiro una y me esguinzo el codo, así que estaban medio enojados. Después que hice el gol y los fui a abrazar al banco, me dijeron ‘hacé todo lo que quieras, no pasa nada’, ja ja já”, revela, en la previa del crucial duelo del domingo ante el escolta de los hispanos, Colo Colo.

¿Cómo llegan?

Estuvimos toda la semana entrenando duro y con mucha ansiedad. Es una final, porque tenemos la posibilidad de pegar un golpe duro y sacar una ventaja grande.

¿Cuánto te ha ayudado Palermo como delantero?

Como delanteros, le sacamos el jugo preguntándole un montón de cosas. Cuando no podía convertir, me decía que estuviera tranquilo, que los goles ya iban a llegar, y que no dejara de hacer lo que estaba haciendo, porque servía para el equipo. Tratamos de aprovecharlo al máximo, para tratar de hacer algo como lo que hacía él. Estoy contento por tener un técnico así.

La dupla con Jaime-Canales viene encendida…

Con Gustavo nos conocemos desde hace años y nos entendemos muy bien. Me siento cómodo y esperemos que el domingo podamos volver a convertir los dos.

¿Unión es la casa de Sebastián Jaime?

Sí. Con el apoyo de la gente, uno se siente con mucha más confianza. La Unión me ha brindado muchas cosas acá en Chile, es mi casa.

¿En Católica nunca te sentiste así?

Es complicado, porque la gente lo tomaba como que yo venía de Unión y no era parte de la institución, pero yo llegaba a aportar lo mío y a tratar de hacer lo que hicimos, que fue lograr tres títulos en un año. Me fui contento, porque después de ese recibimiento medio duro, fueron tomándome cariño, ya que sabían que estaba dejando todo dentro de la cancha. Me fui bien, hice lo que más pude en un año muy consagratorio para Católica.

¿Quedaste con alguna espinita clavada?

El sentimiento ambiguo pasa por la continuidad que yo buscaba, porque me fui del fútbol chileno con un nombre y cuando volví me habían dicho que iba a jugar, pero me encontré con un equipo que ya estaba armado. Lo hablé con Mario Salas y él fue muy sincero conmigo, me dijo que me iba a tener como relevo. Yo sabía que tenía que empezar desde atrás y supe aguantar, aportar y ser profesional, no estar enojado, sino esperar la oportunidad. Después me llegó el llamado de Martín y yo necesitaba jugar, por eso quedó ese sabor amargo de no haber jugado tantos minutos en Católica.

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