Calidad en la educación superior: un largo camino que vale la pena recorrer

  • Gerente general de Fundación Portas

En Chile hay miles de padres; mamás y papás que añoran que sus hijos puedan lograr lo que ellos no pudieron alcanzar por diversas razones: una educación superior de calidad. ¿Cuántos papás luchan y trabajan arduamente, a veces de lunes a domingo, haciendo grandes sacrificios para que sus hijos puedan tener las oportunidades que ellos no tuvieron? Son miles, a lo mejor millones. Lo que sí sabemos es que el sueño de estas familias es poder darle una mejor vida a su descendencia y eso se logra a través de una sola cosa: conseguir una buena educación.

La educación superior hoy, viviendo en el siglo 21, es muy importante para el desarrollo de Chile. Los profesionales que se gradúen ya sea de universidades o centros de formación técnica (CFT) van a tener que estar a la altura de los nuevos desafíos del país. Y para eso es fundamental que tanto los CFT como las universidades entreguen, no solamente una buena educación, sino que también una educación de calidad.

¿Pero qué se entiende por educación de calidad? Cuando hablamos de calidad en la educación superior debemos comprender que las universidades y los centros de formación técnica no son solamente instancias para formar profesionales de alto nivel, sino también y muy esencialmente, son espacios sociales por excelencia para el desarrollo de la creación, la generación de conocimientos y para estar al servicio de los grandes temas nacionales. Tanto las universidades como los centros de formación técnica debieran incidir en la disminución de las profundas desigualdades sociales que caracterizan a nuestro país, porque solamente así podremos exigirles a los futuros profesionales de Chile generar la productividad necesaria que les permitirá avanzar hacia un desarrollo globalizado y poder crear reales oportunidades de movilidad social para ellos y su familia.

En Chile, con el proyecto de la Reforma de Educación Superior, nos estamos encaminando, de a poco, hacia una educación superior de calidad. Sin embargo, las universidades y centros de formación técnica tienen un objetivo trascendental que no deben perder de vista: la formación de sus alumnos para elevar los estándares de aptitud y talento que el país necesita y así mejorar la calidad de vida de todos los chilenos. Por lo tanto, las distintas casas e institutos de educación superior deben poner todos sus esfuerzos en lograr tangibilizar, de alguna forma, los estándares de calidad en la formación de sus estudiantes.

Lograr todo esto implica un gran esfuerzo a nivel país y un largo camino, pero “qué triste sería el mundo si todo estuviera ya hecho, si no hubiera rosal que plantar, ni empresa que emprender”. Gabriela Mistral tenía mucha razón cuando escribió esta frase, ya que las dificultades están destinadas a despertarnos, no a desalentarnos.

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