Abandonaron a su hija al nacer y 39 años después la adoptaron y se convirtieron finalmente en una familia

“Nunca es demasiado tarde”, dijo la madre.

Por Camilo Henríquez

Era julio de 1977 cuando Marcie Keithley de 18 años y Roger Roth de 28 se conocieron en una parrillada en Pennsylvania y según ambos fue un flechazo a primera vista.

Al poco tiempo la pareja inició una relación y luego de 8 meses la joven quedó embarazada. Marcie estaba convencida de que se casarían, pero Roger le dijo que “no estaba listo”, indica USA Today.

Poco antes de que el bebé naciera, la pareja tuvo una conversación que marcó el resto de sus vidas. Roger enumeró todas las razones por las que no podía ser padre, le dijo a Marcie que debería entregar a su hijo y tras ello la dejó.

"Me odiaba mucho”, reconoció Roger.

La mujer decidió seguir el consejo de su ahora ex pareja y entregó a la niña en adopción.

Tras ello, el último día de 1979, Roger apareció en la casa Marcie, reconoció que había cometido un error y dijo que quería una vida con ella y su niña, sin embargo ya era demasiado tarde.

La pareja siguió separada y la mujer volvió a Indiana con el fin de olvidarse para siempre de su triste historia.

Casi 30 años después, en 2007, una sobrina de Marcie le dijo que se había encontrado con Roger. Se comunicaron en septiembre de ese año y otra vez en Año Nuevo se juntaron: ese día Roger le dijo por primera vez que la amaba.

Cuatro meses después se casaron y decidieron buscar a su “bebé” y pronto lograron contactarla, ya que Jessica, como se llama su hija, se había inscrito en el registro de información de adopción de Pennsylvania.

Al poco tiempo finalmente se produjo el encuentro y según Marcie “Jessica era la combinación perfecta entre Roger y yo”.

A los tres meses Jessica se mudó con sus padres junto a sus tres hijos, pero la convivencia no era la mejor”.

Ahí, los padres se enteraron de lo difícil que había sido la vida de su hija. La joven había sufrido un accidente cerebrovascular a los 20 años, nunca se graduó del colegio, tenía cinco hijos de cinco padres diferentes y a los dos primeros también los había entregado en adopción.

Además, Jessica tenía problemas con el alcohol y las drogas y vivía junto a su madre adoptiva de la asistencia social.

Jessica se fue de la casa de sus padres biológicos e incluso en un momento vivió en un refugio para personas sin hogar. Sus padres, en tanto, se divorciaron en 2014.

La relación entres los tres finalmente funcionaba pese a todos los problemas y luego de una conversación Roger tuvo una idea.

El padre le dijo que “no era demasiado tarde para que legalmente fueran una familia” y Marcie y Roger firmaron los papeles para adoptar a su hija y “reparar” el error que habían cometido hace 39 años.

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